Zapatito Blanco, Zapatito Azul
- Juan Pablo Zambrano
- 1 jul
- 2 min de lectura
Hace unas semanas Sara mi hija de 5 años me enseño que ella es buena para poner límites. Ya saben que a los niños les encanta jugar a todo tipo de juegos— jugamos piedra papel o tijera 100 veces seguidas si yo no me canso primero— y de todo ese tipo de juegos que todo mundo conoce y uno de ellos es el “zapatito blanco, zapatito azul.” ¿Se acuerdan todos como es?
El juego de “Zapatito blanco, zapatito azul” es un juego infantil de eliminación. Los niños se sientan en círculo y colocan un pie hacia el centro. Una persona va tocando un zapato a la vez mientras recita la rima: “Zapatito blanco, zapatito azul, dime cuántos años tienes tú.” Al terminar la rima, el niño cuyo zapato fue señalado dice su edad. Entonces quien dirige cuenta ese número de zapatos; el zapato donde termina la cuenta se retira del círculo. El juego continúa hasta que solo queda un participante, quien es el elegido o el ganador.
Un día estábamos en casa y nos pusimos a jugar: “zapatito blanco, zapatito azul dime cuantos años tienes tú…” Y me cae a mi y le digo 46, y empieza a contar: “uno, dos tres, cuatro,” y como por el 15 se aburre y me dice: “¡Ay papi ya no quiero jugar, son muchos los que tengo que contar!”
Y luego a los dos días le digo con su mami, “vamos a jugar los tres, Sara, ándale.” Y dice, “bueno, si jugamos nada mas que tu papi vas a tener 7 años y tu mami vas a tener 6.” ¡Así es mas conveniente jugar!
Ella tuvo la seguridad en si misma para decir: “no, no quiero jugar ese juego en esta forma nomás para quedar bien con mi papi.”
Estamos en la serie Bajo la Superficie que habla de la Espiritualidad Emocionalmente Sana y Dios nos pide que respetemos los limites que nos da para nuestras vidas, Y a la vez que nosotros pongamos nuestros propios límites. El poder poner limites sanos es el indicio de una espiritualidad madura y sana.
¿Que son los limites?
Los límites son las líneas que definen hasta dónde llega mi responsabilidad y dónde comienza la responsabilidad de otra persona.
Nos ayudan a distinguir:Lo que me corresponde y lo que no me corresponde. Los límites son el diseño que Dios estableció para proteger nuestra vida, nuestras relaciones y nuestro propósito.
Señor, prepara mi mente y mi corazón al abordar este tema conmigo esta semana. Ayúdame a tener un corazón abierto y una actitud dócil para aprender. Amén

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