¿YSi Sí?
La fe está en todos lados. Todos tenemos fe en algo.
Tenemos fe para cruzar una calle esperando que los carros se detengan. Tenemos fe en que el avión va a aterrizar. Tenemos fe en cosas que nunca hemos visto con nuestros propios ojos. Y hasta hace poco, muchos mexicanos tuvimos una fe impresionante cuando gritábamos: “¡Y si sí!” convencidos de que México iba a llegar a la final y ganar el Mundial. Bueno… ya sabemos cómo terminó eso.
La pregunta no es si tienes fe. La pregunta es: ¿en quién estás poniendo tu fe?
En Mateo 8 encontramos a un hombre con lepra que se acerca a Jesús. En aquella época, la lepra no solo significaba una enfermedad. Significaba aislamiento, vergüenza y vivir fuera de la sociedad.
Este hombre se acerca a Jesús, se arrodilla y le dice: “Señor, si tú quieres, puedes sanarme y dejarme limpio”.
Me llama mucho la atención que no duda de que Jesús puede. Su duda es otra: “¿Será que Jesús quiere?” Y creo que esa es una pregunta que muchos llevamos dentro.
Sabemos que Dios puede. Hemos visto lo que ha hecho en la vida de otros. Sabemos que puede restaurar, sanar, cambiar y hacer cosas nuevas. Pero cuando se trata de nosotros pensamos: “Sí, pero yo no soy suficiente”.
No soy suficientemente bueno.
No soy suficientemente disciplinado.
He cometido demasiados errores.
No sé si Dios realmente puede hacer algo conmigo.
Pero la respuesta de Jesús fue:** “Sí quiero. ¡Queda sano!”**
Jesús no le pidió primero que se arreglara. No le dijo que demostrara que era digno. No le pidió que se limpiara antes de acercarse. Jesús simplemente le dijo: “Sí quiero”.
Quizá necesitas escuchar eso hoy. Jesús no solamente puede. Jesús quiere.
La cruz es la prueba definitiva. Jesús cargó con nuestra vergüenza, nuestro pecado y nuestra culpa para que pudiéramos acercarnos a Dios con confianza. Lo que nos pasó no tiene que definirnos. Nuestros errores no tienen que tener la última palabra.
Por eso Hebreos nos dice que fijemos nuestra mirada en Jesús, quien inicia y perfecciona nuestra fe.
Así que acércate a Él como aquel hombre de Mateo 8. Con tus dudas, tus errores, tus cargas y esa sensación de no ser suficiente.
Y hazle la pregunta:** “Señor, ¿y si sí quieres?**” La respuesta de Jesús no necesitamos imaginarla, 1 Corintios 1:20 lo dice claramente: Pues todas las promesas de Dios se cumplieron en Cristo con un resonante «¡sí!», y por medio de Cristo, nuestro «amén» (que significa «sí») se eleva a Dios para su gloria. (NTV)

Amén 🙏🏻!