Vidas Dignas de Su Llamado
- Lala Gómez
- hace 4 días
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Así que seguimos orando por ustedes, pidiéndole a nuestro Dios que los ayude para que vivan una vida digna de su llamado. Que Él les de el poder para llevar a cabo todas las cosas buenas que la fe los mueve a hacer. Entonces el nombre de nuestro Señor Jesús será honrado por la vida que lleven ustedes, y serán honrados junto con Él. Todo esto se hace posible por la GRACIA de nuestro Dios y Señor, Jesucristo.
2 Tes. 1:11–12
Esta carta fue escrita a la iglesia de Tesalónica por el apóstol Pablo y sus colaboradores Silas y Timoteo. Pablo les infunde ánimo durante la persecución, y me encanta que al inicio de la carta les menciona que no puede más que agradecer a Dios porque la fe de los tesalonicenses está floreciendo, y el amor de unos por otros está creciendo. Durante estos 21 días de ayuno y oración hemos recibido testimonios de hombres, mujeres, jóvenes y niños que reconocen que su fe está floreciendo y es tan evidente que después de nuestra Conferencia IPV el amor entre todos los integrantes de esta gran familia IPV ha crecido de manera sorprendente y sobrenatural, esto nos llena de mucha gratitud y alegría.
¿Qué significa vivir una vida digna de su llamado?
De manera muy íntima, Dios me ha revelado que lo que estorba para poder avanzar en nuestra vida como hijos muy amados (además del pecado y la desobediencia ) es que DESPRECIAMOS la obra de sus manos al estar en desacuerdo con algún aspecto de nuestra personalidad, de nuestro cuerpo o incluso todo de nosotros.
Dios nos llamó para sus propósitos, para tener una relación con su Hijo Jesús, llamados a seguir sus pasos y a una sola esperanza. Pero sobre todo llamados a operar desde nuestra identidad como hijos rescatados de la muerte, somos la obra maestra de DIOS, él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás (Efesios 2:10 ). Si no nos amamos a nosotros mismos no podremos amar correctamente a otros, sólo estaremos en constante desaprobación de lo que Dios creó delicadamente, de lo que entretegió en el vientre de nuestra madre. Nos hizo tan maravillosamente complejos y su trabajo es sorprendente (Salmo 139:13-14).
Así que, ama lo que Dios creó, todo tú eres la obra maestra de Dios, eres perfecto a sus ojos, desprecia el pecado en ti, aborrece el mal, pero ama y agradece a Dios por crearte para Él, a su imagen y semejanza, con poder para para llevar a cabo las cosas buenas que la fe nos mueve a hacer. Reconcíliate con lo que no aceptas de ti mismo y ten contentamiento y gratitud desde un corazón humilde y valorando la inescrutable GRACIA que hemos recibido de nuestro amado y soberano Dios.
Señor Jesús que tu nombre sea honrado por la vida que llevamos, que todo lo que hagamos, digamos y mostremos provenga de una correcta relación contigo, de vernos a través de tus ojos y de no volver a despreciar lo que tú decidiste crear. Gracias por el privilegio de servirte y servirnos unos a otros, en el nombre de Jesús, amén.

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