Una Palabra Final: Sean Fuertes.
- Gabriel Miyar

- 27 feb
- 2 Min. de lectura
Una palabra final: sean fuertes en el Señor y en su gran poder. Pónganse toda la armadura de Dios para poder mantenerse firmes contra todas las estrategias del diablo. Pues no luchamos contra enemigos de carne y hueso, sino contra gobernadores malignos y autoridades del mundo invisible, contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso y contra espíritus malignos de los lugares celestiales. Efesios 6:10-12
En el fondo, cuando hablamos de La Máquina en su faceta de crimen organizado, no solo hablamos de estructuras humanas, sino de estructuras de pecado manejadas en última instancia por Satanás. Sí, Satanás está detrás de las organizaciones criminales, aun cuando algunas usan el nombre de Dios y textos bíblicos. En una fotografía que muestra el escritorio del Mencho hay un letrero que decía "Salmo 91", que es el salmo de protección de Dios por excelencia. Esto es muy revelador, pues nos dice que muchos criminales se sienten protegidos por Dios. Me ha tocado ver videos de servicios “cristianos” dentro de los enclaves del crimen organizado.
Otros son abiertamente satanistas. Nayib Bukele, el presidente de El Salvador, en un discurso en el 74o. Desayuno de Oración en Washington D.C., ante el Senado de los Estados Unidos, la Camara de Diputados y numerosos líderes nacionales e internacionales, afirmó que la lucha de los gobiernos contra el crimen y la injusticia es un asunto espiritual. Contó como cuando desmantelaron a las pandillas criminales en el Salvador, en muchos de sus hogares encontraron altares dedicados abiertamente al diablo.
Y es muy sabido que en nuestro país, muchas organizaciones criminales veneran a la “santa” muerte, le tienen altares, promueven su culto y piden la protección de esta potestad. Aunque no lo inventaron, adoptaron esta creencia, pues simboliza protección en contextos de riesgo extremo, normaliza la muerte como compañera cotidiana, legitima moralmente actividades ilícitas (“me protege en mi trabajo”). Además, falsos cultos como este generan una sensación de pertenencia, construyen mística interna, desensibilizan ante la muerte y producen una sensación de invulnerabilidad.
Santa muerte, por supuesto, es una contradicción de términos, la muerte no tiene nada de santo. La Biblia le llama el último enemigo a vencer, que, por supuesto, ya fue vencida por Cristo. Y por lo mismo, también por nosotros, que, aunque a semejanza de Cristo, pasaremos por la muerte, saldremos del otro lado victoriosos para una eternidad, disfrutando a Cristo.
Todo esto revela la naturaleza espiritual de la industria del crimen. Pero aún en el caso de aquellas organizaciones criminales que no tienen un elemento religioso (y son muy pocas), el hecho es que, lo sepan o no, están siendo movidas por el diablo a su completo antojo.
Aquí lo que nos toca hacer, además de todo lo que hemos visto a lo largo de la semana, es orar con autoridad, levantando en efecto, una resistencia espiritual contra la obra del diablo. El pasaje de la Armadura de Dios en Efesios 6 concluye:
Orando en todo tiempo con toda deprecación [intenso rechazo] y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; (Efesios 6:18, RV’77).
Oremos, pues...

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