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  • Foto del escritorGabriel Miyar

Una Fiesta

El Señor te asegurará bendición en todo lo que hagas y llenará tus depósitos con granos. El Señor tu Dios te bendecirá en la tierra que te da. Deuteronomio 28:8


La Biblia describe las primicias como una “ofrenda voluntaria”. Al mismo tiempo, como el nombre lo indica, las primicias deben darse primero. No hay mucha gratitud o confianza en darle a Dios las sobras. Los diezmos miran hacia atrás en gratitud por lo que hemos recibido; las primicias miran hacia adelante en la confianza de lo que recibiremos.


Además, las primicias santifican el resto de tus ingresos (ver Ezequiel 44:30, Romanos 11:16). Dios hará que tu empleo o tu negocio, y toda tu actividad para generar ingresos, prospere, con ascensos y nuevas ideas creativas, con nuevas conexiones mutuamente benéficas y con un incremento en tu productividad.


No importa lo que decidas hacer, recuerda esto: las primicias se ofrecen voluntariamente y con gozo. De hecho, cuando te sumerges en el Antiguo Testamento, ¡descubres que la gente celebraba el ofrecimiento de las primicias con una fiesta!


El Día de las Primicias, o Primeros Frutos era un día festivo que ocurría en el segundo día de la Pascua y continuaba durante siete semanas de cosecha en la fiesta de Las Semanas o Pentecostés (ver Deut. 16:9-11).


»Cuando entres en la tierra que el Señor tu Dios te da como preciada posesión y la conquistes y te establezcas en ella, 2 coloca una parte de las primicias de cada cosecha en una canasta y llévala al lugar de adoración designado, el lugar que el Señor tu Dios elija para que su nombre sea honrado. 3 Preséntate al sacerdote que esté a cargo en ese momento y dile: “Con esta ofrenda reconozco ante el Señor su Dios que he entrado en la tierra que él juró a nuestros antepasados que nos daría”. Deuteronomio 26:1-3


Y esta frase “entrar en la tierra que él juró” representa heredar las promesas y bendiciones que Dios tiene para ti y para tu familia. Esto es muy relevante porque el tema de nuestra Conferencia IPV este año (este 2 y 3 febrero) es ¡Puertas Abiertas! Allí veremos como Dios nos está abriendo puertas para que “entremos” a nuestra Tierra Prometida.


«Señor, enséñame a gozarme en tu maravillosa provisión. Pero, no solamente en lo que he recibido de ti, sino en lo que espero recibir al confiar en tu enorme fidelidad. Ayúdame a mostrarlo dándote los primeros frutos de mi trabajo y esfuerzo.»


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