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Una Fe Incomparable

  • Foto del escritor: Daniela Orozco
    Daniela Orozco
  • 7 dic 2025
  • 1 Min. de lectura

Al oírlo, Jesús quedó asombrado. Se dirigió a la multitud que lo seguía y dijo: «Les digo, ¡no he visto una fe como esta en todo Israel!». 10 Cuando los amigos del oficial regresaron a la casa, encontraron al esclavo completamente sano. Lucas 7:9-10


Jesús continuaba haciendo milagros como una demostración de que su mensaje era verdadero y, aunque Su ministerio estaba enfocado en el pueblo de Israel, también hizo algunos milagros a personas extranjeras. En este pasaje, leemos un ejemplo de eso cuando Jesús sanó al siervo de un centurión.


Este milagro tiene muchas enseñanzas. Podemos ver que Jesús estuvo dispuesto a hacer un milagro para uno de los soldados que ayudaban a que el pueblo de Israel permaneciera sometido a Roma, ¡qué ejemplo de amar a tus enemigos! También vemos que Jesús sanó al siervo sin necesidad de ir a donde se encontraba, mostrando una faceta más de Su poder. Además, vemos que Jesús se asombró de la fe tan grande de este extranjero y reconoció que no había conocido a nadie con una fe similar.


La fe y los milagros van de la mano. Si nosotros esperamos ver milagros, necesitamos fortalecer nuestra fe y ser valientes para pedirlos, con la expectativa de que sí pueden pasar.


“Dios, gracias porque Tú sigues manifestando Tu poder por medio de milagros y prodigios, ayúdanos a fortalecer nuestra fe, anhelamos ver más milagros”.


Lee Lucas capítulo 7.

 
 
 

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