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  • Foto del escritorGabriel Miyar

Un Trono Maligno

»Yo sé que vives en la ciudad donde Satanás tiene su trono; sin embargo, has permanecido leal a mi nombre.


El domingo tocamos brevemente un concepto inquietante que se asoma apenas en el libro del profeta Daniel, la idea de que hay potestades espirituales malignas asociadas a los diferentes países como teniendo dominio y autoridad sobre ellas (ver Daniel 10:13 y 12:1).


El Señor Jesús le dice a la iglesia de Pérgamo qué vive en la ciudad donde Satanás tiene su trono. Les reconoce que a pesar de estar rodeados de una influencia tan maligna han permanecido leales a su Nombre. Sin embargo, Jesús tiene algunas quejas contra ellos. Se trata de áreas en las que no han mostrado el mismo celo para deslindarse del ambiente espiritual en el que viven.


En nuestro propio contexto, nosotros necesitamos permanecer fieles a Dios y deslindarnos marcadamente y de forma completa del espíritu que domina nuestra ciudad. Si el espíritu que domina nuestra ciudad es un espíritu de corrupción, nosotros debemos de ser la gente más alérgica a la corrupción que exista sobre la faz de la tierra. Si el espíritu que domina nuestra ciudad es la sensualidad, la perversión y la inmoralidad sexual, nosotros debemos de ser las personas más limpias moral y sexualmente hablando.


En Colima, por ejemplo, hay un Espíritu de ocultismo muy evidente. Además, por la infiltración penetrante de organizaciones criminales, hay altares a la Santa Muerte por todos lados. Siento que es similar a lo que se describe que ocurría en Efeso en Hechos 19. Los creyentes en Colima deben hacer un esfuerzo extra por deslindarse de estas cosas.


Por otro lado, la situación en general en nuestro país refleja una fuerte actividad espiritual maligna. La corrupción, que permite el aumento desmedido de la criminalidad tanto organizada como “informal,” está haciendo estragos en nuestra sociedad. ¡Necesitamos orar por nuestro país!


Además, está el lado positivo donde sustituimos estas cosas por una devoción ferviente… y vibrante… y exclusiva… y diaria… a nuestro Señor Jesús.


«Señor mi Dios, no ha sido fácil mantenerme leal en una ciudad en la que Satanás reina a través de potestades muy específicas, creando un ambiente moralmente insalobre sumamente contagioso. Han habido ocasiones en que he cedido ante la tentación, perversidad y la corrupción que me rodea. Te pido perdón y te ruego que me brindes el poder de tu Santo Espíritu para sostener mis acciones rectas y fieles a ti.»


Ahora, por favor, toma unos minutos para orar y clamar por México. Ten esto en mente durante todo el día.


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