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Un Dios que Habla

  • Foto del escritor: Daniela Orozco
    Daniela Orozco
  • 14 may
  • 2 min de lectura

Porque él es nuestro Dios

y nosotros somos el pueblo de su prado;

somos un rebaño bajo su cuidado.

Si ustedes oyen hoy su voz,

no endurezcan sus corazones, como en Meribá,

como aquel día en Masá, en el desierto, Salmos 95:7-8


Pero las otras semillas cayeron en buen terreno. Brotaron, crecieron y produjeron una cosecha que rindió hasta treinta, sesenta y cien veces más 9 »El que tenga oídos para oír, que oiga», añadió Jesús. Marcos 4:8-9


El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Apocalipsis 2:29


A lo largo de toda la Biblia, Dios mismo nos anima a permanecer atentos a la voz del Espíritu. Es muy interesante notar que Dios siempre le habla a Su pueblo, incluso en algunas partes de la Biblia como en Isaías, Él dice que una diferencia muy clara entre Él y los ídolos que adoran otras naciones es que el Dios verdadero puede hablar, en contraste con aquellos ídolos hechos de madera que no pueden comunicarse ni hacer nada.

De esta manera, podemos decir que una característica esencial de Dios es que se comunica con Su pueblo, es algo que lo define como el Dios verdadero. Por lo tanto, también es posible afirmar que es nuestra responsabilidad escucharlo.


Por eso estos pasajes son tan importantes, pues hacen evidente nuestra responsabilidad de “abrir” nuestros oídos al Espíritu. Si volvemos a leerlos, podemos notar que no está en duda el hecho de que Dios nos habla, sino que está en duda si nosotros le vamos a poner atención o no.


¡Que impresionante que podemos ignorar la voz de Dios! Como hemos visto en estos días, hay diferentes maneras de endurecer nuestros corazones y volvernos insensibles a Su voz. Sin embargo, creo que a veces lo único que necesitamos es poner atención. A veces solo necesitamos hacer un alto y prestar atención, recordar que Dios sí nos habla y sí nos muestra cosas, y que nosotros tenemos la capacidad de escucharlo.


Si hace tiempo que no has escuchado algo de Dios, tal vez hoy puedas dedicar un tiempo a prestar atención y buscar identificar Su obra en tu propia vida.


Señor, queremos tener oídos que te escuchen, ayúdanos a poner atención a Tus palabras y a obedecer lo que Tu nos digas. Amén.

 
 
 

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