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Solo por fe

  • Bárbara Montemayor
  • 19 ago
  • 2 min de lectura

“Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo…”

Gálatas 2:16

 

¿Cómo sabes que estás bien delante de Dios? Es una pregunta sencilla, pero profunda. Si Dios te preguntara hoy por qué debería aceptarte, ¿qué responderías? Tal vez pensarías en tu servicio, en tus oraciones, en las veces que has obedecido, en lo mucho que has cambiado. Todas esas cosas pueden ser buenas, pero ninguna de ellas puede convertirse en la base de nuestra justicia delante de Dios.

 

Pablo nos recuerda en Gálatas 2 que no somos justificados por las obras de la ley, sino por la fe en Jesucristo. Justificación significa que Dios nos declara justos por causa de Cristo, no porque nosotros hayamos logrado ser suficientemente buenos. Nuestra justicia no nace de nuestro desempeño; viene de Jesús.

 

La fe verdadera se encuentra en medio de esos extremos. No hacemos buenas obras para ser justificados; hacemos buenas obras porque hemos sido justificados. La obediencia no es la raíz de nuestra salvación, sino el fruto de ella.

 

Esto es precisamente lo que vemos en Abraham. Gálatas 3:6 dice: “Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia”. Abraham creyó la promesa de Dios y, como evidencia de esa fe, obedeció. Salió sin saber a dónde iba. Su obediencia no compró la promesa; demostró que realmente confiaba en Aquel que se la había dado.

 

De la misma manera, nuestra fe en Cristo debe comenzar a transformar nuestra vida. No obedecemos para lograr que Dios nos ame. Obedecemos porque en Cristo ya hemos recibido su amor y su gracia.

 

Por eso, nuestra confianza no está en cuánto hemos hecho, sino en lo que Cristo hizo. Cuando fallamos, volvemos a Cristo. Cuando obedecemos, no presumimos de nosotros mismos, sino que agradecemos su gracia.

 

Somos justificados Solo por fe, pero nunca por una fe que está sola.

 

Gracias Cristo por tu sacrificio, por tu salvación y por ser mi Señor. Quiero vivir sabiendo que tú estás en el centro de mi corazón y por lo tanto ser guiado por ti y con esa seguridad vivir confiado. El Justo por fe vivirá!

 
 
 

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