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Soberanía de Dios

  • Daniela Orozco
  • 25 jun
  • 1 Min. de lectura

Jeremías continúo anunciado el juicio de Dios, no solamente en contra del pueblo de Israel, sino contra todas las naciones y afirmó que Él tiene en Sus manos el destino de cada país. La fidelidad de Jeremías tuvo un precio, pues sus palabras no eran bien recibidas por el pueblo y por lo tanto buscaron matarlo. El libro de Jeremías nos deja ver las batallas emocionales y espirituales de un profeta de Dios, quien se mantiene firme y fiel, pero paga el precio de ser despreciado por aquellos a quienes entrega el mensaje del Señor.


Finalmente, llegó el momento cuando el juicio de Dios fue inevitable, pero Dios siguió siendo fiel y prometió que el cautiverio tendría un inicio y un final, pues Su intención no era destruir para siempre a Su pueblo, sino purificarlo y, como un alfarero, volver a construirlo de manera que cumpla Su propósito y sea hermoso. Esta es una promesa poderosa porque implica que Dios tiene el poder de transformar a Su pueblo. Incluso si se ha desviado radicalmente del llamado original de adorarlo y glorificarlo, Dios puede volver a moldear a Su creación.


Lectura Bíblica de hoy:

Jeremías 18

Jeremías 25

 
 
 

1 comentario


Alex Sandoval
Alex Sandoval
25 jun

Amén!

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