Sexo Antes del Matrimonio
- Gabriel Miyar

- hace 3 días
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La voluntad de Dios es que sean santos, entonces aléjense de todo pecado sexual. 4 Como resultado cada uno controlará su propio cuerpo y vivirá en santidad y honor, 5 no en pasiones sensuales como viven los paganos, que no conocen a Dios ni sus caminos. 1 Tes. 4:3-5 (NTV).
En esta semana estamos hablando de la inmoralidad sexual. El domingo hablamos, sobre todo, de la homosexualidad y la pornografía, dos temas difíciles, pero totalmente relevantes a la vida diaria actual, y en los que debemos de tener convicciones firmes y a la vez, una postura de gracia hacia las personas que batallan con estas cosas.
Ayer decíamos que el estándar de Dios en cuanto a la inmoralidad sexual va desde el nivel de la manera de vestir (especialmente las mujeres) y desde la manera de ver a las personas que no están vestidas de manera decorosa (especialemente los hombres). Y digo, especialmente porque los hombres ahora también se visten de manera inmodesta y las mujeres batallan con su mirada. ¿Cierto?
Hoy quiero hablar del sexo antes del matrimonio —algunos dirán, el problema no es el sexo antes del matrimonio, ¡sino después del matrimonio! (no me puedo aguantar, aunque el tema sea tan serio).
El sexo antes del matrimonio es una batalla culturalmente perdida, pero en la que podemos y debemos resistir a La Máquina. El mundo se ríe, y a carcajadas, de los que quieren llegar vírgenes al matrimonio. “¡¿Vírgenes?! ¡¿Qué es eso?!”
En la Biblia, el sexo lícito se ubica de manera totalmente exclusiva dentro del matrimonio apropiadamente establecido (más de esto después). Dios desaprueba toda clase de sexo fuera del matrimonio, es decir, extramarital (adulterio), pre-marital (antes del matrimonio) y post-marital (por si los divorciados o divorciadas y los viudos o las viudas, creen que tienen una licencia especial para tener sexo libre, ¡que muchos lo creen!).
Tener sexo antes del matrimonio va contra la voluntad de Dios, no importa que tanto se amen, que tan fija esté la fecha de la boda, que tan cerca se encuentre, que tan comprometidos están el uno con el otro, ni que tan “prácticamente ya estamos casados” estén. Tener sexo antes del matrimonio es vivir en pecado. Y no se necesita “llegar hasta tercera base” para considerarlo sexo, el manoseo es suficiente. Y, además, no debería de ser necesario especificar todas estas cosas, un corazón que quiere agradar a Dios sabe todo esto, lo siente en su espíritu.
Ahora, hoy en día —híjole, me pesa decir “hoy en día”, porque cada rato lo decimos, pero— cada vez es más difícil, puesto que los jóvenes posponen mucho, con razón o sin ella, la fecha de su boda. Y comprensible, por lo cara y compleja que está la vida, pero es un asunto a considerar. Tal vez es mejor comenzar un poco más humildemente, pero con limpieza de conciencia y santidad. Los noviazgos largos no conducen a la pureza sexual que le agrada a Dios.
Si estás en este punto de tu vida, mi oración por ti es que te mantengas limpio para Dios en esta área, te vas a felicitar por ello, y si no es tu caso, que me ayudes a orar por los que sí están, pues nos necesitan y tú sabes qué difícil es mantenerse limpios en esta área.

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