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¡Sensishito!

  • Foto del escritor: Gabriel Miyar
    Gabriel Miyar
  • 10 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

Después el Señor escogió a otros setenta y dos discípulos y los envió de dos en dos delante de él a todas las ciudades y los lugares que tenía pensado visitar. 2 Y les dio las siguientes instrucciones: «La cosecha es grande, pero los obreros son pocos. Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros a sus campos. 3 Ahora vayan, y recuerden que los envío como ovejas en medio de lobos. 4 No lleven con ustedes nada de dinero, ni bolso de viaje, ni un par de sandalias de repuesto; y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Lucas 10:1-4 (NTV).


En este episodio del evangelio, Jesús envía a sus seguidores (y aquí aprendemos que son más que los 12 apóstoles) a compartir las buenas noticias con derroche de poder (10:9). Y les da instrucciones muy claras que representan: Estar conscientes del peligro de ir sin su pastor en un ambiente hostil (10:3); mantener la operación sencilla y no perder el tiempo (10:4). Luego —y no cité esa parte— les dice cosas tan prácticas como que deben comerse lo que les ofrezcan (10:8) —cosa que hemos aprendido a honrar en los viajes de Redes. Y que no brinquen de una casa a otra comparando el grado de comodidad (10:7) —como Ricitos de Oro.


Todas estas cosas tienen la intención de apuntalar el mensaje que comparten, de un Mesías sencillo y generoso muy interesado en servir y dar, y no en recibir. Si nosotros complicamos demasiado la operación, el mensaje de Jesús puede perderse y su presencia diluirse. Así que seamos obedientes a la instrucción. Y, por cierto, si alguno de ustedes quiere acompañarnos en algún viaje misionero de Redes a los diferentes campus, por favor comuníquese con Carlos Botello.


Por favor, lee Lucas, capítulo 10. ¡Disfruta!

 
 
 

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