¡Sana Después de 18 Años!
- Daniela Orozco

- 13 dic 2025
- 1 Min. de lectura
Y estaba allí una mujer que por causa de un espíritu llevaba dieciocho años enferma. Andaba encorvada y de ningún modo podía enderezarse. 12 Cuando Jesús la vio, la llamó y dijo:
—¡Mujer, quedas libre de tu enfermedad!
13 Al mismo tiempo, puso las manos sobre ella; al instante la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios. Lucas 13:11-13
Vez tras vez vemos que Jesús tenía una compasión especial por las personas que sufrían y que no tenían manera de recibir ayuda. En este caso, es una mujer que había padecido una enfermedad durante dieciocho años. Esta condición la debilitaba físicamente, pero también la aislaba de la sociedad, pues una mujer con esa enfermedad era considerada impura, por lo que no podía tener contacto con otras personas.
Jesús entendía su sufrimiento y decidió intervenir para regresarle su salud, su dignidad como ser humano y restaurarla completamente. Esto mismo puede hacer por cada uno de nosotros. Cuando nosotros nos acercamos a Él, Jesús puede restaurar nuestras vidas profundamente.
Ahora, es nuestro turno de mostrar compasión genuina por las personas que sufren, orar por ellos, compartirles el mensaje del amor de Dios y buscar maneras de colaborar en su restauración.
“Señor, gracias por restaurar nuestras vidas. Que podamos ser un instrumento en tus manos para restaurar a otras personas”.

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