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Sacrificios Vivos

  • Foto del escritor: Daniela Orozco
    Daniela Orozco
  • 27 mar
  • 2 min de lectura

Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. Hebreos 12:1


Jesús se ofreció como el sacrifico perfecto para el perdón de pecados, así que ahora ya no necesitamos ofrecer sacrificios y lo único que necesitamos para tener acceso a la presencia de Dios es aceptar el sacrificio de Jesús.


Como vimos antes, esto de ninguna manera significa que ahora podemos pecar libremente y sin ninguna consecuencia. Al contrario, tener acceso a la presencia de Dios nos transforma de una manera tan radical que la Biblia lo llama “nacer de nuevo”.


Ahora lo que Dios espera de nosotros no es el sacrificio de un animal ni tampoco un montón de buenas acciones. Él espera nuestra vida entera. Como dice este pasaje, Dios busca de nosotros que podamos vivir como un sacrificio. La idea es que toda nuestra vida sea una adoración continúa que glorifica a Dios. Por supuesto que no se trata de vivir cantando canciones todo el tiempo a Dios, aunque la alabanza sí es una parte esencial de nuestra vida de adoración, es algo mucho más profundo.


La idea es que Dios de verdad sea el centro de todo lo que somos y de todo lo que hacemos, de manera que toda nuestra vida lo honre y glorifique. Se trata de que todo lo hagamos este fundamentado en Él y en Su amor, que nuestro anhelo más grande sea Él, que nuestro enfoque y nuestro más grande objetivo sea Él, por encima de las bendiciones que puede darnos y por encima de cualquier otra cosa que podamos anhelar.


Si nosotros podemos ver a Dios como nuestro más grande tesoro, entonces nuestro comportamiento lo va a honrar y nuestros corazones van a estar completamente satisfechos. A veces nuestro problema es que no hemos experimentado el profundo deleite de estar satisfechos en Dios, así que nos conformamos con deleites menores (cosas, dinero, placeres físicos, comida, etc.) y por lo tanto, sentimos que vamos a perder mucho si dejamos esas cosas. En cambio, al experimentar la presencia de Dios, sabes que puedes dejar todo lo demás con gusto y vivir enfocado en Él.


Señor, ayúdanos a experimentar Tu presencia de manera real e innegable para que nuestros deseos sean transformados para siempre y podamos vivir como sacrificios, que nuestra vida sea una continúa adoración. Amén.

 
 
 

1 comentario


Nangy Rodriguez
Nangy Rodriguez
27 mar

Amén

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