Sacerdotes Imperfectos

Así que, amados hermanos, podemos entrar con valentía en el Lugar Santísimo del cielo por causa de la sangre de Jesús. 20 Por su muerte, Jesús abrió un nuevo camino—un camino que da vida—a través de la cortina al Lugar Santísimo. 21 Ya que tenemos un gran Sumo Sacerdote que gobierna la casa de Dios, 22 entremos directamente a la presencia de Dios con corazón sincero y con plena confianza en él. Pues nuestra conciencia culpable ha sido rociada con la sangre de Cristo a fin de purificarnos, y nuestro cuerpo ha sido lavado con agua pura. Hebreos 10:19-22
Nuestro mayor privilegio como creyentes es que podemos acercarnos directamente a Dios y la única razón por la cual tenemos este derecho es lo que Jesús hizo en la cruz.
Yo sé que hay diferentes maneras o “fórmulas” que hemos aprendido para orar, cosas como: primero arrepentimiento, luego alabanza, luego peticiones, finalmente alabanza de nuevo. Y honestamente pienso que son estrategias buenas y útiles, pero debemos tener cuidado de no poner nuestra confianza en nuestros buenos métodos de oración, sino únicamente en Jesús.
Por otro lado, también sé que es posible que sintamos que no deberíamos estar delante de Dios hasta que logremos vencer algún pecado que nos parece muy vergonzoso. Pero lo que dice la Biblia es que la sangre de Jesús purifica nuestra conciencia y nos hace limpios. Así que podemos ir a la presencia de Dios con sinceridad, aun en medio de toda nuestra imperfección.
Por supuesto que esto no le quita gravedad a nuestro pecado, pero estar en la presencia de Dios es algo que nos transforma. Únicamente nuestro anhelo por Dios, por estar en Su presencia, por experimentar esa llenura, es lo que puede ayudarnos a vencer el deseo por pecar.
Creo que la única manera de tener una búsqueda por la santidad honesta y válida delante de Dios debe surgir de ese deseo de buscar a Dios. De lo contrario, nuestra búsqueda por la santidad estaría motivada por deseos egoístas de vana gloria o de auto justicia que podría llevarnos a desarrollar un profundo orgullo. Solo cuando surge de haber estado en la presencia de Dios y de anhelarlo más, entonces puede ser saludable (además de posible).
Señor, que podamos experimentar estar en Tu presencia y nos inunde el deseo de conocerte cada vez más. Amén.

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