Riqueza Textual

Ayer hablábamos de la carga emocional con la que el apóstol Pablo escribió su Carta a los Gálatas, y tal vez nos quedamos con el corazón un poquito apachurrado, aunque esto sucedió hace 2 mil años. Pero es tan elocuente que todavía se transpira la dificultad emocional como el primer día que se escribió.
En esta primera semana de la serie, quiero compartir algunas cosas generales,acerca de la carta que nos ayuden a apreciar su contenido, tanto en nuestra lectura personal, como al escuchar las predicaciones de esta temporada.
El mensaje básico de Gálatas es: “¡Como que volvieron atrás! Arrepiéntanse y vuelvan a confiar en la suficiencia única de Jesús y en su evangelio de gracia. Si es necesario, ¡Vuelvan a empezar y esta vez, no vuelvan atrás!” ¡No le añadan nada al evangelio de la gracia, déjenlo así como está. No quieran arreglarlo. No le metan mano!
Éste es su mensaje esencial, pero la carta es tan rica que encontramos una cantidad de versículos sobresalientes que utilizamos en nuestra vida diaria sin estar conscientes de que vienen de aquí.
«El hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo» (Gál.2:16). —Añadir requisitos al evangelio no lo mejora: lo pervierte. Nuestra aceptación delante de Dios no descansa en nuestra capacidad para cumplir La Ley, sino en la obra de Cristo recibida por fe. No necesitas añadir nada a Cristo para ser aceptado por Dios ni para pertenecer plenamente a su pueblo.
«Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús» (Gál. 3:28). —Las antiguas divisiones que determinaban quién tenía acceso privilegiado al pueblo de Dios han perdido su poder. Todos somos uno en Cristo y herederos de Abraham.
«¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?» (Gál. 3:2, 3). —¡La vida cristiana comienza por el Espíritu y continúa por el Espíritu!«¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?». —¡Van en reversa!
«Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud» (Gál.5:1). —¡La Ley tuvo una función real, pero temporal! La Torah mosaica cumplió un propósito dentro de la historia de la redención, pero nunca fue el destino final. Fue un guardian que nos mantuvo en custodia protectora “hasta que viniera Cristo”.
«Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación» (Gál.6:15). Finalmente, la cuestión ya no es circuncisión o incircuncisión, las categorías del antiguo orden. Pablo lleva toda la carta hasta esta impresionante declaración: “lo que importa es la nueva creación.” Cristo nos ha rescatado del “presente siglo malo” y ha inaugurado una realidad completamente nueva.
Señor, abre mi mente y mi corazón para asimilar todo lo que me quieres decir en este tiempo a través de este poderoso documento espiritual, amén.

Amén 🙏🏻
Gracias a Jesús soy salva, por tener fe en su sacrificio, por su amor por todos