recibir por fe lo que Cristo hizo por nosotros
- Mony Braniff
- hace 5 días
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Me impresiona en este tiempo cuantos terremotos ha habido en todo el mundo y lo más impresionante es ver edificios caer, esto me hace pensar en los fundamentos y lo importantes que son en nuestra vida cristiana.
Pablo oró en Efesios 3:17-19:
Para que Cristo habitara por la fe en nuestros corazones y para que estuviéramos arraigados y cimentados en amor, llegando a comprender la grandeza del amor de Cristo. La mayor demostración de ese amor fue que Dios entregó a su Hijo para morir por nosotros.
Desde Génesis vemos el problema del hombre. Adán y Eva desobedecieron a Dios y el pecado produjo separación. El pecado también nos lleva a la autosuficiencia: “yo pienso”, “yo decido”, “yo hago mi vida”. Pero el ser humano no puede resolver por sí mismo el problema del pecado.
La salvación, entonces, comienza con una persona: Jesús.
Jesús nos salvó por gracia no por obras, la gracia no se puede comprar, tampoco se puede merecer mucho menos se produce la gracia se RECIBE.
Nunca voy a olvidar el día que una tía me dijo: ¿quieres recibir a Jesús en tu corazón?
La cruz fue un intercambio divino. Jesús tomó nuestro lugar. Tomó nuestro pecado para darnos perdón; nuestra culpa para darnos paz; nuestro rechazo para darnos aceptación, y murió para que nosotros pudiéramos vivir. La gracia no puede comprarse ni merecerse; solamente puede recibirse por fe.
Nuestra respuesta puede resumirse en cuatro palabras: arrepentirse, creer, confesar y actuar. Arrepentirse es cambiar de dirección y entregar a Dios el gobierno de nuestra vida. Creer es confiar verdaderamente en Jesús. Confesar es reconocer que Jesús es el Señor. Y actuar significa permitir que esa fe produzca transformación.
Las buenas obras no compran nuestra salvación; son el fruto de una fe verdadera.
La salvación comienza con una decisión, pero continúa con una transformación. Dios nos salvó por gracia, hoy continúa transformándonos y tenemos la esperanza de llegar un día a la casa del Padre.
La pregunta es: ¿Estoy viviendo realmente todo lo que Cristo compró para mí?

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