Punto Sin Retorno
- Daniela Orozco
- 9 jul
- 1 Min. de lectura
Una vez más, el juicio de Dios es inminente, pues el pueblo ha llegado a un punto sin retorno en el que la idolatría y la injusticia social ya alcanzaron un nivel donde no pueden evitar el juicio de Dios. Sin embargo, Dios promete que va a regresar un remanente, pues el juicio de Dios no es el final, ni es para destrucción, es para purificación. Únicamente después de este doloroso proceso, el pueblo será purificado para volver a albergar la gloria de la presencia de Dios.
El profeta Ezequiel recibió también una revelación muy importante: la responsabilidad personal por el pecado. Si bien, el pueblo en general está siendo juzgado, cada persona tiene una responsabilidad individual delante de Dios. Ni siquiera los padres deberán tomar la responsabilidad del pecado de los hijos, ni los hijos se deberán hacer responsables del pecado de sus padres. Esta es una revelación radical que nos invita a reconocer la importancia de enseñar a cada nueva generación a tener su propia búsqueda de Dios.
Lectura bíblica:
Ezequiel 11
Ezequiel 18
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