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  • Foto del escritorGabriel Miyar

Puertas Abiertas

Este es el mensaje de aquel que es santo y verdadero,

el que tiene la llave de David.

Lo que él abre, nadie puede cerrar;

y lo que él cierra, nadie puede abrir

»Yo sé todo lo que haces y te he abierto una puerta que nadie puede cerrar. Tienes poca fuerza; sin embargo, has obedecido mi palabra y no negaste mi nombre.

Apoc. 3:7-8 (Filadelfia)


En esta primera semana de los 21 Dias de Ayuno hemos sido llamados a hacer un honesto examen de consciencia. No fue tan cómodo. Fuimos desafiados a volver a nuestro primer amor, a no arrastrar una mentalidad de escasez al nuevo año. Fuimos retados a abrir los ojos al mundo espiritual, que no solamente nos rodea, sino que incide poderosamente en nuestras vidas de una forma u otra. Fuimos desafiados a retener lo que con tanto trabajo tenemos. A no dejar morir aquellas cosas que Dios quiere reavivar. Finalmente, a huir de la tibieza espiritual. Gracias a Dios por ese desafío y debemos seguir trabajando en esas áreas. Y orar sin cesar.


Hoy el Señor nos da una promesa. Y es una promesa que desde septiembre u octubre del año pasado el Espíritu Santo puso con gran convicción en mi corazón para la familia IPV y algunas iglesias cercanas, para el 2024.


¿Qué significa que Dios nos dé “puertas abiertas”? Dos cosas. Una es que cuando las dificultades nos cierran el paso, el Señor nos abre camino. Esto lo he visto suceder en mi propia vida recientemente y es una confirmación. Cuando las dificultades eran tan grandes que no veía ninguna solución, el Señor de repente intervenía y las cosas cambiaban radicalmente de modo que aparecían soluciones donde no había niguna.


El nos está diciendo: “¡Lo que yo abro, nadie puede cerrar! No importa cuantos se opongan! ¡No podrán cerrarlo!” Y esta promesa es para ti. Ponlo a prueba esta misma semana, verás como situaciones atoradas se desatoran. Pon tu fe en esta promesa.


En segundo lugar, puertas abiertas para nuestras iglesias significa el favor de Dios para que realmente prosperemos y alcancemos nuestras localidades, para hallar locales para nuestros campus y para abrir nuevas obras. En el pasado, hemos batallado con obstáculos en este sentido, pero este año se nos ha dado una “llave maestra.” El año pasado, en preparación para esto, se nos dio una palabra crucial, que la promesa más básica de Dios es: “¡Yo estoy contigo!” Y esto lo que significa en la práctica es que, cuando las cosas se atoren y seamos tentados a desanimarnos y a rendirnos, escuharemos la voz de Señor diciéndonos: “¿No te he dicho que estoy contigo, que te respaldo? Confía, yo te abro la puerta.”


«Señor Jesús, te damos gracias porque a pesar de nuestra “poca fuerza,” nos has mantenido a tu lado, enseñándonos a obedecer tu palabra. Llénanos de confianza para no rendirnos ante las “puertas cerradas.” Llénanos de valor y osadía para usar la llave que nos estás dando, tanto en nuestras vidas privadas, como congregaciones. ¡Tú estás con nosotros! Por ello, cruzaremos las puertas a la enorme herencia que tienes para nosotros entre las naciones.»

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