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Promesas y Caprichos

  • Foto del escritor: Daniela Orozco
    Daniela Orozco
  • 6 mar
  • 2 min de lectura

Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos… ¿Qué podemos decir acerca de cosas tan maravillosas como estas? Si Dios está a favor de nosotros, ¿quién podrá ponerse en nuestra contra? Romanos 8:28 y 31


Estos versículos nos hablan de promesas impresionantes que Dios nos ha dado y podemos aferrarnos a ellas cuando las cosas en la vida no van bien. Sin embargo, me he dado cuenta de que muchas veces los utilizamos fuera de su contexto, pues llegamos a pensar que todas las cosas cooperan para lograr lo que nosotros queremos en la vida, en lugar del propósito de Dios.


Por ejemplo, podemos pensar que, si me robaron el celular, seguramente es porque Dios me quiere dar un celular mejor. Por un lado, claro que podría ser el caso, Dios absolutamente gobierna y creo firmemente que Él se deleita en regalarnos cosas solamente porque somos sus hijos. Por otro lado, Él tiene un plan para nosotros mucho más grande y eterno que complacer nuestros caprichos. Por lo tanto, hay ocasiones en que el propósito que Él tiene para nosotros no es cómodo y no se alinea a nuestras expectativas.


Tampoco se trata de que siempre podemos hacer nuestra voluntad y nadie va a poder detenernos. Más bien, se trata de que nadie puede impedir que Dios cumpla Su propósito en nosotros.


Por lo tanto, es muy importante que nosotros seamos diligentes en descubrir nuestro llamado, ese propósito especifico de Dios para nuestras vidas. Por supuesto que todos fuimos creados con el propósito supremo de glorificar a Dios, pero también fuimos creados para hacerlo de una manera especifica y única. Si de verdad entendemos esto, podemos ser libres de la comparación y la competencia, pues sabremos que Dios nos creó con un propósito único y no hay necesidad de pelear con otros por él.


Además, saber que Dios mismo está interesado en cumplir ese propósito en nosotros nos ayuda a descansar de nuestro activismo, ya que no se trata de merecer o ganar el llamado, sino de descubrirlo y dejar que Dios actúe en nosotros y a través de nosotros. Así que si tú aún no sabes cual es tu llamado, te invito a buscar a Dios en oración, analizar tus dones y habilidades y descubrir la manera en que tú puedes contribuir al Reino de Dios.


Señor, ayúdanos a poner atención a Tu voz y descubrir nuestro llamado y dirígenos para caminar en ese llamado confiando en Tu poder para cumplir en nosotros Tu voluntad. Amén.

 
 
 

1 comentario


Alex Sandoval
Alex Sandoval
06 mar

Amen, a El Ea la gloria.

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