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  • Foto del escritorGabriel Miyar

Primicias

Debes darle los primeros granos, vino nuevo y aceite; también la primera lana que cortes de tus ovejas. Deuteronomio 18:4 (PDT).


Creo que hemos hablado bastante acerca de darle a Dios lo mejor, pero, ¿qué hay de darle a Dios lo primero? Darle a Dios lo primero es un tema bien bíblico. Desde el principio, Adán y Eva instruyeron a sus hijos a darle a Dios lo primero del fruto de su trabajo. Como vimos, Abel aprendió la lección, pero Caín no. La idea de ofrecerle a Dios lo primero que recibimos de sus manos está incrustada firmemente en la infraestructura espiritual de la Biblia.


Los hijos e hijas de Dios le ofrecían a Dios siempre lo primero de sus cosechas y de su ganado.


Llevarás a la casa del Señor, tu Dios, las primicias de los frutos de tu tierra. Exodo 23.19


De hecho, con estos 21 Días de Ayuno y oración literalmente le dimos a Dios nuestro primer mes del año como primicia. Le dedicamos el mes de enero ofreciéndoselo en ayuno y oración.


Los que tenemos la costumbre de levantarnos tempranito a buscar al Señor para tener nuestro “tiempo devocional” con Dios estamos dándole este espacio como primicias de nuestro día.


Los israelitas aún le ofrecían a Dios al primero de sus hijos varones. Y esto no era nada más una inocente ceremonia de dedicación. Los padres sabían que el primer hijo varón le pertenecía Dios y podía hacer con él lo que quisiera. Y a menudo lo hacía. Lo separaba consagrándolo muchas veces para una misión especial que lo alejaba de su familia.


El pastor Martín de IPV Plantíos nos contaba el otro día de una chica en su congregación allá en Charcas que cada vez que cambia de trabajo le lleva su primer sueldo íntegro como una dedicación especial a la bondad de Dios. Martín nos dice que esta chica siempre ha tenido muy buenos trabajos. No nos sorprende.


Yo espero que el Señor santifique tu imaginación y creatividad para que sepas qué primeros frutos puedes ofrecerle voluntariamente. Puedes ofrecerle tus primeros ingresos del año, algún bono especial que hayas recibido, lo que te ahorraste en esa transacción que salió tan bien. Cosas así.


«Señor, te pido que traigas revelación a mi vida acerca de las primicias. Tú conoces la enorme gratitud que hay en mi corazón por la forma tan fiel en la que me has bendecido de modo que no me falte nada. Yo estoy buscando la manera de mostrarte que tú eres lo primero y más importante en mi vida. Te pido que me hables al corazón y que me reveles formas en las que puedo ofrecerte lo primero que recibo de tus manos. Amén.»


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