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  • Foto del escritorGabriel Miyar

Piel por Piel

En Job 1, Dios está hablando con Satanás acerca de Job. Le dice que si no se ha fijado en su siervo Job: “Es el mejor hombre en toda la tierra.” A lo que Satanás contesta que Job “tiene una buena razón para temer a Dios” ya que Dios ha puesto un muro de protección alrededor de él y de sus bienes (v.10). “Pero,” dice Satanás: “quítale todo lo que tiene y ten por seguro que te maldecirá en tu propia cara” (v.11).


Ayer les dije que Satanás nos considera a los seres humanos la peor clase de sabandijas que existen. Está convencido de que sólo buscamos a Dios por interés personal.


—Muy bien, puedes probarlo—dijo el Señor a Satanás—. Haz lo que quieras con todo lo que posee, pero no le hagas ningún daño físico (1:12).


Es aquí cuando Satanás causa que le roben todos sus bienes e incluso causa la muerte de todos sus hijos. ¿Y cuál fue la respuesta de Job?


Desnudo salí del vientre de mi madre,

y desnudo estaré cuando me vaya.

El Señor me dio lo que tenía,

y el Señor me lo ha quitado.

¡Alabado sea el nombre del Señor!». (1:21)


Satanás acepta que Job haya respondido con semejante integridad, “mientras a uno no lo hieren donde más le duele” (TLA).

—¡Piel por piel! Cualquier hombre renunciaría a todo lo que tiene para salvar su vida. Así que extiende tu mano y quítale la salud, ¡ten por seguro que te maldecirá en tu propia cara! (2:4-5).


Vean como Satanás está dispuesto a aceptar que un ser humano pueda sufrir la pérdida de todo sin renegar, —“Mientras no lo tocan a uno en su propio pellejo” (DHH). El ser humano está dispuesto a traicionar y entregar aún a sus seres queridos con tal de salvar su propia vida, piensa el diablo. “Un ser humano haría cualquier cosa con tal de salvar su vida” (MSSG).


Este el concepto que Satanás tiene de nosotros. Y por supuesto que está totalmente equivocado. Miles de personas han dado su vida por sus seres queridos y aún por los extraños. Y los cristianos a lo largo de la historia van a la cabeza de esta lista. Es verdad que tal vez más personas en flaqueado frente a la amenaza de muerte, pero esto no invalida la multitud de casos en los que los seres humanos han actuado con la entrega sacrificial de su vida inspirados por el ejemplo de su Señor.


La verdad es que entre nosotros tenemos docenas de testimonios de hermanos y hermanas que en medio de su sufrimiento físico glorifican a Dios.


¿Conoces a alguien así?


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