Pasto Conquistador
- Gabriel Miyar

- hace 5 días
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Entonces les dijo: Vayan por todo el mundo y prediquen la buena noticia a todos Marcos 16:15
¿Cuál es la obsesión de Cerebro en la serie de dibujos animados Pinky y Cerebro? Sí, por supuesto, conquistar al mundo. Esa es la gran pasión de los científicos locos en el medio del entretenimiento, y a veces en la historia real.
Hace un par de semanas. Estaba yo regando el pasto de nuestro jardín cuando, de la nada me vino un pensamiento. Pensé, “este pasto quiere tapizar de verde el mundo.” Esa es su naturaleza. Está codificado en su ADN.
Hace más de 25 años, Lety, mi primera esposa, y yo vivíamos en la calle de Corona Boreal, en Arboledas, y un día que trajimos a alguien para que limpiara el aljibe descubrimos que estaba lleno de raíces. Un árbol que se hallaba a unos cinco metros de distancia había lanzado raíces desde la calle hasta nuestro aljibe, y se había abierto paso entre los ladrillos y el enjarre. En aquella ocasión me acordé de uno de mis maestros en la carrera de biología en la Autónoma de Guadalajara, que nos decía que la vida siempre hallaba un camino para salir adelante, de avanzar contra todo obstáculo y cataclismo.
Islas arrasadas por completo por una erupción volcánica, como Krakatoa en 1883, cuya erupción destruyó prácticamente toda forma de vida en esa y otras islas cercanas, con los años volvieron a repoblarse, no solamente de aves, sino plantas y animales terrestres que, de alguna manera, hallaban cómo llegar allí.
Así que no estaba yo tan errado, cuando pensé, “este pasto quiere conquistar al mundo y echar raíces para cubrirlo.” Si me encargo de regarlo, abonarlo y quitar los muros, sin duda, con el tiempo, llenará el mundo de una lustrosa alfombra verde. Es su naturaleza.
Pues lo mismo sucede con la iglesia. La iglesia tiene en su naturaleza más esencial el extenderse y crecer y llenar el mundo. Si la mantenemos llena del Espíritu Santo, alimentada por la Palabra de Dios y removemos los obstáculos en su camino por medio del amor que no se puede resistir, terminará por llenar el mundo. Y ese Espíritu Santo es el código genético de este organismo el cual se halla en cada uno de sus miembros, y tiende con fuerza a crecer y conquistar con el mensaje de Jesús al mundo entero.
¿Puedes sentir sus pulsaciones dentro de ti?

Amén !