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Orando por Israel

  • Foto del escritor: Gabriel Miyar
    Gabriel Miyar
  • 13 ene
  • 2 Min. de lectura

Amados hermanos, el profundo deseo de mi corazón y mi oración a Dios es que los israelitas lleguen a ser salvos. Rom 10.1


En estos tiempos de enorme antisemitismo, nosotros los creyentes debemos orar por Israel. El viernes en mi lectura diaria leí este pasaje de Romanos 9:


Digo la verdad en Cristo; no miento. Mi conciencia me lo confirma en el Espíritu Santo. 2 Me invade una gran tristeza y me embarga un continuo dolor. 3 Desearía yo mismo ser maldecido y separado de Cristo por el bien de mis hermanos, los de mi propio pueblo, el pueblo de Israel (Rom.9:1-3).


Pablo afirma decir la verdad en Cristo; declara que no miente, e invoca el doble testimonio de su conciencia y del Espíritu Santo —¡es como un triple juramento!— al decir que le invaden una gran tristeza y un continuo dolor por Israel. Y lo más sorprendente de todo, afirma que desearía el mismo ser maldecido y separado de Cristo, ¡si eso acercara a los judíos a Jesús!


Si tú y yo somos seguidores de Jesús, el judío de Nazaret, y discípulos, y los admiradores que decimos ser del apóstol Pablo, no podemos no compartir esta carga por Israel.


De ellos son la adopción como hijos, la gloria divina, los pactos, la Ley, el privilegio de adorar a Dios y el de contar con sus promesas. 5 De ellos son los patriarcas y de ellos, según la naturaleza humana, nació Cristo, quien es Dios sobre todas las cosas. ¡Alabado sea por siempre! Amén. (Romanos 9:4-5).


¿Qué cegaría la mente y el corazón de los ministros y sus feligreses “cristianos” cuando, durante los nefastos años de dictadura de Hitler en Alemania y Austria, leían estas cosas en la Biblia?


A pesar de estar rodeados de enemigos, el mayor peligro para Israel se encuentra dentro de sus fronteras. Hoy Israel es un país muy dividido, por un lado está la derecha y la extrema derecha beligerante, expansionistas y opuestas a un estado palestino; por el otro, la izquierda, que tiene una agenda liberal y busca la formación de un estado palestino. Nunca antes había estado tan polarizada la nación. Estas divisones son peligrosas. Oremos por la unidad interna de Israel.


Oremos todos por Israel: porque la paz realmente vuelva al medio oriente, porque la sociedad israelita se estabilice y porque los israelitas puedan escuchar la voz de Dios en cuanto a lo que constituye una legítima defensa de su soberanía. Pero, sobre todo, oremos porque conozcan a Jesús, su Mesías.

 
 
 

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