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Oramos como hijos

Foto del escritor: Daniela Orozco
Daniela Orozco
29 sept
2 min de lectura

 Y al orar, no hablen solo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. 8 No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.

9 »Ustedes deben orar así:

»“Padre nuestro que estás en el cielo,santificado sea tu nombre.

Mateo 6:7-9 NVI

Cuando Jesús enseñó a sus discípulos a orar utilizó la oración que conocemos como el Padre nuestro para dejarles un modelo sencillo que pudieran seguir.

Pero justo antes, la indicación que les dio fue, en resumen, que al orar deben ser sinceros, pues nuestra comunicación con Dios no depende de las palabras exactas que usamos ni de ninguna fórmula. Nuestra comunicación con Dios se basa en el hecho de que fuimos adoptados como sus hijos.

Para poder desarrollar una vida de oración saludable, necesitamos tener certeza de que somos hijos de Dios, de que fuimos adoptados y tenemos el increíble privilegio de llamar “Padre” a Dios.

Cuando aceptamos el sacrificio de Jesús, somos hechos hijos de Dios. Entonces podemos relacionarnos con Él. Esto es fundamental, pues cuando no tenemos la seguridad de ser hijos de Dios, nuestra oración puede convertirse en algo pesado, pues no se fundamenta en el amor de Dios.

Por ejemplo, si no entendemos que ya somos hijos amados por Dios, nuestra oración puede convertirse en algo poco honesto, pues vamos a tratar de impresionar a Dios hablando solo de lo que creemos que nos conviene, y va a ser muy difícil que hablemos de nuestras fallas y pidamos Su ayuda. También podría costarnos mucho trabajo pedirle cosas a Dios sin tener que ofrecerle algo a cambio o podemos pensar que ni siquiera nos escucha porque le hemos fallado de alguna manera.

Por eso, es tan importante reconocernos como hijos de Dios. Solo así podremos entrar con confianza a Su presencia, solo así podemos adorarlo y reconocer Su santidad sin temor alguno y solo así podemos arrepentirnos sinceramente y pedirle que nos provea de lo que necesitamos en nuestra vida cotidiana.

Si tú tienes dudas respecto a tu seguridad de ser hijo o hija de Dios, es algo que puedes hablar con Él honestamente en oración y pedirle que Su Espíritu te dé esta certeza en lo profundo de tu corazón.


Señor, gracias por adoptarme, gracias porque puedo orar con confianza, ayúdame a desarrollar mi vid de oración basada en la certeza de Tu amor. Amén.

 
 
 

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