Nuestra única opción
- Daniela Orozco

- 18 ago
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Sin embargo, sabemos que una persona es declarada justa ante Dios por la fe en Jesucristo y no por la obediencia a la ley. Y nosotros hemos creído en Cristo Jesús para poder ser declarados justos ante Dios por causa de nuestra fe en Cristo y no porque hayamos obedecido la ley. Pues nadie jamás será declarado justo ante Dios mediante la obediencia a la ley»
Yo no tomo la gracia de Dios como algo sin sentido. Pues, si cumplir la ley pudiera hacernos justos ante Dios, entonces no habría sido necesario que Cristo muriera.
Gálatas 2:16 y 21 NTV
La muerte de Jesús en la cruz es la mayor evidencia de nuestra necesidad de un salvador, pues somos incapaces de ser justos delante de Dios por nuestro propio esfuerzo.
Si acaso hubiera la más mínima posibilidad de alcanzar la vida eterna con nuestro esfuerzo, la muerte de Jesús sería innecesaria, incluso cruel, pues podríamos llegar a Dios sin necesidad de ser expiados. Sin embargo, tal como dice la Biblia, la justificación por fe es nuestra única alternativa.
En este pasaje, Pablo está dejando muy claro que nadie puede ser declarado justo ante Dios por obedecer la Ley, sino que creemos en Jesús para lograrlo. Más adelante, Pablo enfatiza el gran error que es creer en Jesús y después tratar de volver al sistema de la Ley, pues eso hace que la gracia parezca algo sin sentido. Sin embargo, la gracia es nuestra única alternativa para acercarnos a un Dios que es completamente santo.
Pienso que algunas veces nos engañamos a nosotros mismos cuando nos comparamos con otras personas. Nos vemos a nosotros mismos como más justos, más santos, mejores cristianos y llegamos a pensar que nos merecemos, al menos un poquito más, estar en la presencia de Dios. El problema con esto es que el estándar verdadero es Dios mismo y no hay manera alguna en que nosotros podamos tener el nivel de santidad adecuado para merecer estar ante Él.
Creo que lo mismo aplica al revés, cuando nos comparamos con otras personas y nos sentimos indignos, menos santos, menos justos. Pero de nuevo olvidamos que todo se trata de Jesús y Su sacrificio. Solo cuando nos enfocamos de verdad en Jesús es que podemos empezar a vivir una vida transformada y que podemos buscar la santidad genuinamente.
Señor, gracias por Tu sacrificio, ayúdanos a mantenernos enfocados en Ti. Amén.

Amén y Amén aleluya Elohim