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  • Foto del escritorGabriel Miyar

¡No te Rindas!

Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos. Gálatas 6:9


Este es un principio espiritual, Dios tiene un tiempo designado para bendecirnos, Pablo aquí le llama “el tiempo debido”. Ya está puesto en la agenda de Dios. Pero, este tiempo se encuentra al final de un periodo, que sólo Dios conoce, de esfuerzo, trabajo arduo y, sobre todo, de poner nuestra confianza en Dios. Esa es la parte que nos toca y el apóstol nos anima a no cansarnos, es decir, a no desfallecer aunque estemos cansados. El Salmo 127 dice lo siguiente:


Si el Señor no construye la casa,

el trabajo de los constructores es una pérdida de tiempo.

Si el Señor no protege la ciudad,

protegerla con guardias no sirve para nada.

Es inútil que te esfuerces tanto,

desde temprano en la mañana hasta tarde en la noche,

y te preocupes por conseguir alimento;

porque Dios da descanso a sus amados. (Sal. 127:1-2).


Aquí hay dos verdades, la primera es que sin la bendición de Dios no importa cuánto nos esforcemos y trabajemos, todo ese esfuerzo puede ser una pérdida de tiempo. Si el Señor no nos protege, todas nuestras precauciones pueden ser inútiles. En el v. 2 lo pone de una manera muy dramática, tú te puedes esforzar desde temprano en la mañana y hasta muy tarde en la noche y estar preocupado todo el día por lo que necesitas. La NVI habla de “comer pan de fatigas,” ¡que frase más elocuente! Tú puedes hacer todo esto, pero será inútil si no pones tu confianza absoluta en Dios, sabiendo que dependes completamente de su favor y bendición.


Por otro lado, la verdad complementaria es que asegurar la bendición de Dios para nuestra provisión será imposible si nosotros no nos esforzamos. La gran promesa aquí es que podemos llevar una vida de arduo trabajo y mucha actividad sin que nuestra vida sea “un pan de fatigas.” Yo sé que no es tan fácil, y tal vez te halles en un tiempo de especial dificultad, pero aquí Dios describe un hogar donde los responsables del bienestar económico trabajan arduamente y con esmero, pero con una actitud de confianza que les permite conciliar el sueño al final de un día pesado: “Porque Dios da descanso a sus amados.” Es Dios quien lo da y surge de su amor por nosotros.


«Señor, ayúdame a confiar en ti de tal manera que puedo estar convencido de qué todos mis asuntos y todo lo que necesito será suplido por tu amor, tu bondad y tu generosidad. Al mismo tiempo, fortaléceme para esforzarme al máximo y trabajar con esmero y entusiasmo en mi trabajo y ministerio. Sabes que cuento completamente con que tú me bendigas y me prosperes, para gloria tuya.»


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