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No Pienses que Soy como Tú

  • Foto del escritor: Gabriel Miyar
    Gabriel Miyar
  • 29 jun
  • 2 min de lectura

A pesar de todo eso [dice Dios], he preferido callarme. Pero estás muy equivocado si crees que soy como tú. Ahora voy a reprenderte: voy a aclararte las cosas.

Salmo 50:21 (TLA).


Aunque ya entramos a otra semana, sigo tratando de ayudar a esclarecer lo importante que es “conocernos a nosotros mismos para poder conocer a Dios.”


Yo tiendo a automedicarme. Los dos años que estudia medicina (¡Hace 40 años!) me sirven de excusa según, yo. Además, —y hablando de la influencia que tiene nuestra familia de origen aun después de conocer a Jesús— es algo que copié de mi papá. El no confía mucho en los médicos y que tiende a modificar las indicaciones que le dan, según su propio parecer (ahora ya no, porque con su demencia senil, está sedita y hace todo lo que el médico diga.


¿Por qué mencionó esto? Porque yo podría pensar que Dios es igual a mí —yo no diría igual de descuidado, pero sí diría, en mi lenguaje auto justificador, “igual de libre que yo.”


Hoy con un poquito más de madurez, sé que Dios es un Padre responsable y que jamás va a querer que yo me automedique. Como Padre responsable, él no quiere que yo haga nada terapéuticamente que ponga en riesgo mi salud. Esto no quiere decir que a veces Dios no quiera hacer un milagro y pasar por encima de los médicos. Por supuesto que así es él, también.


El caso es que si yo no me conozco a mí mismo y creo que mi tendencia a no seguir al pie de la letra las instrucciones de los médicos es lo normal, esta área de Dios como Padre responsable en cuanto a mi salud estará velada para mí. Así, al no conocerme a mí mismo, y por lo tanto normalizar cosas que no lo son, no solamente me afecto yo mismo, sino que esto me impide conocer a Dios tal como él es y no como un Dios a mi imagen y semejanza. ¿Me explico?


Y así, con muchas cosas que ignoramos de nosotros mismos. En la práctica atendemos a hacer a Dios a nuestra imagen y semejanza en lugar de reconocer lo contrario. Y al hacer esto oscurecemos áreas del carácter de Dios, así, reafirmamos que para conocer mejor a Dios, debemos conocernos a nosotros mismos.


Señor, en este tiempo que estamos buscando una vida que refleje salud emocional y espiritual, abre mi corazón a todo lo que quieras revelarme en cuanto a mi propia manera de ser. Confío en tu sabiduría, cuidado y amor para guiarme en este camino de auto descubrimiento, que puede ser inquietante. Me pongo en tus manos, amén.

 
 
 

1 comentario


Alex Sandoval
Alex Sandoval
01 jul

Amén 🙏🏻

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