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No Estás Solo

Foto del escritor: Gabriel Miyar
Gabriel Miyar
26 ago
2 min de lectura

Ese día, el Espíritu lo guio al templo. De manera que, cuando María y José llegaron para presentar al bebé Jesús ante el Señor como exigía la ley, 28 Simeón estaba allí. Tomó al niño en sus brazos y alabó a Dios… Lucas 2:27-28


El lunes tenía un par de pendientes domésticos que realizar. Debía ir a la tintorería y también a la farmacia. Aunque quería ir primero a la tintorería y luego la farmacia por razones de practicidad, sin embargo, cuando saqué el auto de la cochera, sentí ir primero a la farmacia.


Cuando llegué allí casi no había gente de modo que me atendieron luego luego. Mientras tomaban mi orden llegó un hombre joven, visiblemente alterado, que pidió que le dieran un medicamento. El dependiente siguió atendiéndome a mí, pero yo sentí decirle, “atiéndelo a él,” por lo apurado que lo veía. Titubeante, el dependiente le tomó su pedido y mientras iba por el medicamento, yo le dije a este hombre que qué le sucedía y me dijo que estaba teniendo un ataque de pánico por el estrés.


Sentí preguntarle que si podía orar por él. Se me quedó viendo por unos segundos y entonces se le empezaron a salir las lágrimas. En eso le trajeron su medicamento, lo pagó, y viéndolo yo avergonzado le dije que si quería podíamos ir a su vehículo o al mío para poder orar.


Fuimos a su camioneta y mientras él estaba sentado al volante con la puerta abierta, yo estaba afuera orando. Entonces él empezó a llorar con ganas disculpándose muy avergonzado, y yo le decía, “no tengas vergüenza, saca todo eso, el Señor te está limpiando.”


Cuando terminé de orar, él estaba más tranquilo y le pude compartir, y también me puse a sus órdenes para darle seguimiento. El me dio su teléfono y no se cansaba de darme las gracias. Me decía que se había sentido muy solo, como que no le importaba a nadie, porque le había hablado a uno de sus hermanos, y éste le había dicho que “cada quien se rascaba con sus propias uñas.” Cuando quiso buscar a sus padres, le vino el pensamiento de qué ellos ya estaban ancianos y que no quería preocuparlos, así que se salió solo a la farmacia para que le dieran la medicina que alguna vez le había servido. No se la tomó en el tiempo que yo estuve con él, que fue un buen tiempo, entre orando y compartiéndole hasta que lo vi ya tranquilo.


Básicamente le dije que nuestro encuentro no había sido una coincidencia, que Dios lo había planeado así para hacerle saber que no estaba solo. Que yo era solamente alguien a quien Dios estaba usando para que supiera lo mucho que Dios lo amaba y entendía su dolor y su sufrimiento, y no solamente eso, sino que tenía la intención de traer verdadera paz a su vida y transformarla por completo.


Hoy me comuniqué con él y rebozando en palabras de gratitud, me decía que sentía completamente diferente. Ayúdame a orar por él, su nombre es Diego.


Pero, te cuento todo esto para reforzar la realidad de la guianza del Espíritu Santo. Solo hay que estar sensibles y dispuestos a “interrumpir” nuestras actividades.

 
 
 

2 comentarios


Adriana Eduwiges Orozco Jerez
26 ago

Lo acabo de leer, justamente ahora pedí el número de un chico que es hijo de una ex compañera de trabajo, dice que tiene crisis de ansiedad y padece depresión. Él ya tiene tratamiento psiquiátrico. Lo estuve dudando y mis pensamientos fueron en si realmente soy capaz de ayudarle, pero esto reconfirma que tendré la guianza del Espíritu Santo. También pido de sus oraciones, se llama Alan.

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Alex Sandoval
Alex Sandoval
26 ago

Gracias a Dios

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