top of page

¡Nadie ha Hablado con esa Sabiduría!

  • Foto del escritor: Gabriel Miyar
    Gabriel Miyar
  • 20 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

No pudieron atraparlo en lo que decía en público. Así que, admirados de su respuesta, se callaron. Lucas 20:26 (NVI).


Dice un colega en uno de sus libros que los pastores y líderes necesitamos esencialmente tres cosas: autoridad, sabiduría y gracia. Y estos tres ingredientes los encontramos en Lucas capítulo 20. Me fascina la sabiduría de Jesús en este capítulo. Es, ni más ni menos, asombrosa, tanto que los que quieren tenderle trampas para que diga algo que lo incrimine se ven totalmente frustrados por las respuestas de Jesús. ¡Son geniales!


Cuándo lo cuestionan sobre la validez de su autoridad, (¡que atrevimiento de pedirle sus credenciales!) Jesús se libra de la trampa, poniéndoles a su vez una trampa a ellos. Les plantea una pregunta sobre la autoridad de Juan el Bautista, una pregunta que los incriminaría a ellos no importa lo que respondieran. Ellos deciden no responder, y con esto le dan pie a Jesús de tampoco responderles, para su gran frustración.


Cuando le preguntan si es lícito pagar impuestos a Roma, era otra trampa que lo dejaría expuesto por un lado, como colaborador del odiado régimen invasor o, lo contrario, como un agitador subversivo expuesto a ser castigado por el mismo régimen invasor. Pero Jesús se libra brillantemente al afirmar que si la moneda trae la insignia del César, entonces que le den al César lo suyo. ¡Magistral!


Y así lo vemos sortear todo tipo de trampas intelectuales, morales y políticas en este capítulo 20 de Lucas.


Pero quizás lo que más me sorprende es que Jesús nos promete compartir esa elocuencia y sabiduría con nosotros en el siguiente capítulo, en el 21. Hablando de qué sus seguidores serían llevados ante los tribunales, para juzgarlos por su fe, Jesús les dice:


Pero tengan en cuenta que no hay por qué preparar una defensa de antemano, pues yo mismo les daré tal elocuencia y sabiduría para responder que ningún adversario podrá resistirles ni contradecirles. Lucas 21:14-15 (NVI).


Una cosa es que Jesús se distinga por su asombrosa elocuencia y sabiduría, y otra que nosotros lleguemos a distinguirnos también por la elocuencia y sabiduría que Jesús promete darnos (“pues yo mismo les daré”) en el momento de la prueba.


«Señor, sé que por medio de tu Espíritu Santo, la misma sabiduría que habitaba en ti, ahora habita en mí. Es algo que me deslumbra, y quiero pedirte que me enseñes a depender de esa sabiduría y no de la sabiduría humana.»


Lee Lucas 20. ¡Provechito!

 
 
 

Comentarios


bottom of page