Milagros Compasivos
- Daniela Orozco

- 8 dic 2025
- 2 Min. de lectura
La casa estaba llena de personas que lloraban y se lamentaban, pero Jesús dijo: «¡Dejen de llorar! No está muerta; solo duerme». 53 La multitud se rio de él, porque todos sabían que había muerto. 54 Entonces Jesús la tomó de la mano y dijo en voz fuerte: «¡Niña, levántate!». 55 En ese momento, le volvió la vida,[a] ¡y se puso de pie enseguida! Entonces Jesús les dijo que le dieran de comer a la niña. Lucas 8:52-55
Una vez más vemos a Jesús haciendo milagros y enseñando en medio del pueblo y en este capítulo vemos uno de los milagros más impresionante que Él hizo: resucitar a una niña que ya había muerto.
Algo muy importante de este milagro es que Jesús lo llevó a cabo movido por la compasión, no por la fama que podría obtener al realizarlo. Cuando se encontró con el padre afligido de esta niña, Jesús sintió su dolor y tuvo compasión, así que se dispuso a ayudarlo y después de realizar un milagro tan impactante le pidió a los testigos que lo mantuvieran en secreto. Incluso si este milagro demostraba con mucha claridad que Él sí tenía poder sobre la vida y la muerte.
Jesús nunca hacía milagros para extender su fama ni era motivado por la cantidad de seguidores que podría obtener después de demostrar su poder, Él era movido por la compasión. Esta es una enseñanza que nosotros debemos aprender, no debemos buscar la manifestación del poder de Dios para hacernos famosos, sino para que las personas experimenten el amor del Padre.
“Señor, por favor purifica nuestros motivos para que podamos ser compasivos y misericordiosos y así interceder por la manifestación de Tu poder en favor de otros”.
Lee Lucas capítulo 8.

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