Mi Nombre para Dios
- Gabriel Miyar

- 15 abr
- 2 Min. de lectura
No nos cansemos de ir en busca del Señor! Si lo hacemos, podemos estar seguros de que él vendrá a nuestro encuentro. Eso es tan seguro como el hecho de que el sol alumbra cada día. Eso será así, tan seguro como el hecho de que la lluvia cae en el tiempo oportuno y riega la tierra». Oseas 6:3 (NBV).
Ayer les decía que muchos de los nombres de Dios en la Biblia no son conceptos teológicos (algunos sí), son respuestas a encuentros reales con Él. Encuentros que le dieron un giro total a la vida del protagonista humano. Ya al final de la reflexión les dije: “Esta gente no estaba inventando nombres para Dios, describía lo que acababa de experimentar. Cada nombre nace donde alguien vio a Dios actuar.” Y cerré con esta pregunta:
“¿Cuáles son los nombres que tú podrías darle a tu Dios en tus encuentros más cruciales con él?”
Y me sucedió como cuando hacemos una pregunta que no habíamos pensado detenidamente. Y dije dentro de mí, “¿y qué nombre le pondría yo a Dios a raíz de mis encuentros cruciales con él?” Ja ja ja. ¡No lo había pensado! Así que en mi tiempo con él me puse meditar en esto, y llegué a la conclusión de qué yo, como moderno Noe, le pondría Jehová Matzá-Jen. El texto dice en Génesis 6:7-8 (BLA):
Entonces el Señor dijo: «Borraré de la superficie de la tierra al hombre que he creado, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo, porque me pesa haberlos hecho». Pero Noé halló gracia ante los ojos del Señor.
Allí no dice que Noé haya nombrado a Dios “El que da gracia” o algo similar, simplemente dice que Noe halló gracia (en hebreo: matzá jen) —sí ¡suena idéntico a la palabra para el matzá de la Pascua— ¡Me encanta! Siendo “jen” la palabra hebrea más común para gracia como favor inmerecido.
Ya haciendo los arreglos gramaticales —cortesía de ChatGPT— yo le llamaría a Dios en mi vida Jehová Matzati-Jen, “Jehová [en Quien] yo hallé gracia.”
Porque como muchos de ustedes saben, en mi relación con Dios a lo largo de mi vida, lo que más sobresale es su gracia para conmigo. Él es muchísimas cosas para mí, es mi todo. Pero, lo que caracteriza su actitud hacia mí y mis encuentros con él, es su infinita gracia. Como dice Pablo: “Ciertamente la gracia de nuestro Señor se derramó sobre mí con abundancia” (1 Timoteo 1:12-14, NVI).
Así que la pregunta sigue en pie, ¿cuál es el nombres más probable que tú podrías darle a tu Dios en tus encuentros más cruciales con él?

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