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Mayores Milagros que Jesús

  • Foto del escritor: Gabriel Miyar
    Gabriel Miyar
  • 22 abr
  • 2 Min. de lectura

»Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre. 13 Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré, para que el Hijo le dé gloria al Padre. 14 Es cierto, pídanme cualquier cosa en mi nombre, ¡y yo la haré! Juan 14:12-14


En el contexto del tema de Los Nombres de Dios, y de la centralidad del nombre de Cristo, como nos habló Danielita el sábado pasado, esta es una porción de la Escritura que puede provocar en nosotros una mezcla de entusiasta esperanza o de cautelosa esperanza, dependiendo de nuestras convicciones y experiencia. Por un lado, no queremos llevar esta verdad a un extremo, pero tampoco queremos quedarnos cortos del poder que Dios nos ha concedido (Efesios 1:19).


Obras Mayores


Son “obras mayores,” dicen algunos, porque tienen un mayor alcance geográfico y numérico que el que tuvo Jesús. Los discípulos, llenos del Espíritu Santo impactarían a más personas de las que Jesús impactó durante su ministerio terrenal. Y nosotros, todavía más. Sobre todo si se refiere a que uno sólo de nosotros alcanzará a más personas que Jesús, más que Pedro en Pentecostés, y más que Pablo en sus viajes misioneros. Porque si no, estaría hablando de algo que está sucediendo y que no tiene nada de milagroso, puesto que somos muchísimos más creyentes hoy en día, y naturalmente vamos a impactar en bola a muchas más personas.


Lo anterior puede o no ser cierto, pero yo estoy convencido de que “mayores obras” también incluye la realización de milagros más poderosos. En la primera iglesia, como lo muestra Hechos de los Apóstoles, la sombra de Pedro curaba (Hechos 15:5), las vestiduras de Pablo curaban a distancia (Hechos 19:11 —compara con Marcos 5:27, La Mujer que Tocó el Manto de Jesús. Y me intriga y entusiasma pensar en lo que haremos en estos tiempos.


En última instancia, esto no debe escandalizarnos, puesto que sabemos que realmente quien realiza los milagros es Jesús, a través de nosotros. Después de la Resurrección y Pentecostés los discípulos actúan en el poder del Espíritu y proclaman a un Cristo ya glorificado, que los respalda (y nos respalda) desde su trono celestial


El texto de Juan 14:12-14 nos invita a esperar respuestas concretas de Dios, incluyendo poderosas intervenciones milagrosas y respuestas cada vez más amplias e impactantes en la misión.


Señor, ayúdanos a comprender porqué nos dijiste que haríamos mayores obras que Tú y llénanos de esta convicción, para que se pueda cumplir tu promesa, amén.

 
 
 

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