Maestro de todos
- Daniela Orozco

- 19 mar
- 2 Min. de lectura
Por Pau Apodaca
“Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos. «Sígueme» —dijo Jesús. Y Leví se levantó y lo siguió. Mientras Jesús estaba a la mesa en casa de Leví, muchos recaudadores de impuestos y pecadores comieron con él y sus discípulos, pues ya eran muchos los que lo seguían. Cuando los maestros de la Ley, que eran fariseos, vieron con quién comía, preguntaron a sus discípulos: —¿Por qué come con recaudadores de impuestos y con pecadores? Al oír esto, Jesús contestó: —No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos. Y yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.” Marcos 2:14-17 NVI
Cuando estaba en secundaria tuve una maestra muy estricta, todos le tenían miedo, menos mi hermano mayor. A él se le ocurrió la brillante idea de burlarse de la forma en que pronunciaba algunas palabras. Él iba 2 grados más arriba, así que cuando yo llegué a dicha materia, en el momento que la maestra pasó lista, volteó a verme (con unos ojos que no dejaban mucho a interpretación) y así supe que yo pagaría lo que había hecho mi hermano desde el primer día de clase. Me di cuenta de que ella no estaría dispuesta a enseñarme sólo por mi apellido, ella me había desechado.
Esto me lleva a pensar en una de las cosas que más me sorprende sobre Jesús como maestro.
En el versículo que compartí, vemos a Jesús diciéndole a un cobrador de impuestos que lo siga, cenando en su casa, con otros cobradores, con pecadores, con sus discípulos a la mesa, con muchos que lo seguían, pero también vemos que están los maestros de la ley haciendo preguntas.
Me encanta ver cómo Jesús no desechaba a nadie, no había nadie a quien no estuviera dispuesto a enseñarle, o que no pudiera enseñarle.
Y si lo pensamos un poco más, Jesús le habló a romanos, a judíos, a enfermos, a su familia, a los desfavorecidos, siendo niño le enseñó a adultos (maestros) y siendo adulto (maestro) les enseñó a niños… ¡es una locura!
Jesús estaba dispuesto a instruir a todos con claridad, porque no le importaba agradarle a cierto grupo o impresionar, Él podía hablar con la verdad y lleno de sabiduría en medio de toda esta variedad de personas. Sin condenar, declarando que vino a salvar, pero sin dejar pasar el pecado como algo menor.
Así que, si Jesús es este excelente maestro abierto y dispuesto a hacer parte a todo aquel que quiera seguirlo, a nosotros nos corresponde ser enseñables y seguir su ejemplo.
¡Señor pon en mi un corazón enseñable y recuérdame que eres un maestro que siempre está abierto para aquel que quiera buscarte!

Amen ♥️
Amen!
Amen!