top of page

Madurez Emocional

  • Foto del escritor: Gabriel Miyar
    Gabriel Miyar
  • 15 jun
  • 2 min de lectura

El viernes en la noche, platicábamos Arturo, mi hermano, y yo acerca del tema de esta serie, de la salud emocional y de lo indispensable que es para la salud espiritual verdadera. Es tan común en la búsqueda del crecimiento espiritual que ocultemos y reprimamos nuestras emociones. “Yo no debería de sentir este fuerte enojo, la Biblia dice que no nos enojemos;” “yo no debería de sentir esta profunda tristeza, si soy una hija de Dios;” “yo no debería de sentir tanta ansiedad, si confío en Dios.” Entonces, apretamos los dientes, citamos algunos versículos como si fueran fórmulas mágicas y nos dedicamos a enterrar estos sentimientos con palas y palas de “espiritualidad.”


No estoy diciendo que debamos expresar esas emociones sin ninguna cautela, estemos frente a quien estemos. No se trata de eso, más bien, se trata de procesarlas delante de Dios y con toda la ayuda divina y humana que podamos reclutar.


Pero, decíamos Arturo y yo que es un tema para el cual sinceramente nos sentimos insuficientes, por su complejidad, sabiendo que gente hace de su vida toda una carrera profesional de tratar las emociones humanas. Pero, le digo,” ¿si nosotros los viejorrones, que tenemos más experiencia, no lo tratamos, ¿qué esperamos de nuestros líderes jóvenes?”


Dios no quiere transformar solamente nuestro comportamiento; quiere transformar nuestro mundo interior con sus emociones y todo. Podemos parecer espirituales y, al mismo tiempo, estar llenos de resentimiento, temor, orgullo, ansiedad o heridas sin sanar. No podemos seguir ignorando nuestra vida emocional


¿Por qué estoy desanimado? ¿Por qué está tan triste mi corazón? Salmos 42:5 (NTV).


¿Esperaba el salmista una respuesta al presentarse delante de Dios en oración? Pienso que sí. Los salmistas no negaban sus emociones. Las llevaban delante de Dios.


Jesús mismo experimentó tristeza, angustia, compasión, gozo e indignación.


«Es tal la angustia que me invade que me siento morir —dijo—. Quédense aquí y manténganse despiertos conmigo». Mateo 28:38 (NVI).


Jesús no dijo, “voy a enfrentar la muerte, pero estoy bendecido y en victoria.” Reconoció la profundidad de sus emociones y pidió apoyo moral a sus discípulos. ‘Me ayudaría mucho en este momento que me acompañaran.’


La espiritualidad madura no consiste en reprimir emociones, sino en aprender a presentarlas a Dios para que Él las transforme. Y el primer paso es aprender a reconocer lo que estamos sintiendo, si estamos agotados, enojados o heridos. Muchos creyentes saben explicar doctrinas, pero no saben identificar lo que sienten.


Nuestra verdaera formación espiritual ocurre precisamente en las áreas que más evitamos: las pérdidas, las decepciones, los conflictos, las limitaciones, las heridas y las relaciones difíciles. Dios utiliza esos lugares para moldear nuestro carácter y hacerlo como el de Cristo.


¿Has permitido que la gracia toque también tus emociones, tus heridas, tus temores y tu historia?

 
 
 

2 comentarios


Alex Sandoval
Alex Sandoval
15 jun

Qué el E.S. nos ayude a entregarle ese 90% del Iceberg que nadie ve....a veces ni nosotros ya queremos verlo. Grax E.S.

Me gusta

Mauricio Gonzalez
Mauricio Gonzalez
15 jun

Que bendición esta serie, sin duda Dios está haciendo cosas increíbles en nuestra iglesia.

Estoy seguro que el Espíritu Santo moverá a mucha gente con esta serie

Me gusta
bottom of page