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Lo que aprendes también se hereda

  • Jenny Monteverde
  • 22 jun
  • 2 min de lectura

5. No te inclines ante ellos ni les rindas culto, porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, quien no tolerará que entregues tu corazón a otros dioses. Extiendo los pecados de los padres sobre sus hijos; toda la familia de los que me rechazan queda afectada, hasta los hijos de la tercera y la cuarta generación. 6. Pero derramo amor inagotable por mil generaciones sobre los[b] que me aman y obedecen mis mandatos. Éxodo 20:5-6 NTV

 

Este pasaje suele generar dudas. ¿Significa que Dios hace responsables a los hijos por los pecados de sus padres? No. La Biblia enseña que cada persona responde delante de Dios por sus propias decisiones. Sin embargo, este texto revela una realidad innegable: nuestras acciones, hábitos y patrones tienen consecuencias que alcanzan a las siguientes generaciones.

No siempre heredamos la culpa, pero sí aprendemos maneras de pensar, reaccionar y vivir.

 

Hace poco Dios me permitió descubrir un patrón muy sencillo, pero profundamente revelador.

 

Mi mamá era una mujer muy generosa. Cuando compraba chocolates, adquiría algunos para toda la familia, pero también tenía otros "escondidos". En realidad, todos sabíamos dónde estaban, pero entendíamos que esos eran únicamente para ella. Con el tiempo dejó de hacerlo, pero yo ya había aprendido esa forma de actuar.

 

Hace unos días unos amigos nos regalaron almendras y pasitas cubiertas de chocolate. A mí me encantan las almendras; a mi esposo, Marcos, le gustan las dos. Sin darme cuenta, empecé a pensar: ¿Por qué está comiendo tantas almendras? ¿Por qué no toma más pasitas? En ese momento me descubrí reaccionando exactamente como había aprendido de niña.

 

Al reflexionar, entendí que ese patrón tampoco había comenzado con mi mamá. Ella creció compartiendo todo con sus cuatro hermanos. Muchas veces, si quería disfrutar algo a su ritmo, cuando volvía ya no quedaba nada. Aquella experiencia marcó su manera de relacionarse con ciertas cosas y, sin proponérselo, también influyó en mí.

 

Así funcionan muchos patrones familiares. No todos provienen de heridas profundas como el rechazo, la violencia o el abandono. Algunos nacen de experiencias cotidianas que nunca llevamos delante de Dios para ser transformadas. Los aprendemos observando, los repetimos sin cuestionarlos y, muchas veces, los transmitimos sin siquiera darnos cuenta.

 

Por eso es tan importante permitir que el Espíritu Santo examine nuestro corazón, Él no quiere que vivamos reaccionando desde el miedo, la escasez o las heridas del pasado, sino desde la libertad que encontramos en Cristo.

 

¿Qué reacción has normalizado porque siempre la viste en casa? ¿Qué hábito o manera de pensar has dado por hecho simplemente porque creciste con ella? Tal vez hoy Dios quiere mostrarte que no forma parte de tu identidad, sino que es un patrón que Él desea transformar.

 
 
 

1 comentario


ximena guzman
ximena guzman
22 jun

Bajo la ley: Dios dijo que no tendrá por inocente al malvado, y que visitará la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación Éxodo 34:7.


Pero bajo la gracia Dios dice: “Porque seré propicio a sus

injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades” Hebreos 8:12.


Tenemos que renovar nuestros pensamientos, actitudes y deshacernos de la vieja naturaleza y la vieja manera de vivir y no imitar las costumbres, conductas del mundo sino que Dios nos ayuda a terminar con eso por medio del espíritu Santo.

(Efesios 4:22-23) (Efesios 4:22-23) (Romanos 12:2)


Cuando ay un nuevo nacimiento ay un nuevo deseo de las cosas espirituales. Y no es por…


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