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Las Bendiciones de la Escasez

  • Foto del escritor: Gabriel Miyar
    Gabriel Miyar
  • 6 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

20 Entonces Jesús se volvió hacia sus discípulos y les dijo:

«Dios los bendice a ustedes, que son pobres,

porque el reino de Dios les pertenece.

21 Dios los bendice a ustedes, que ahora tienen hambre,

porque serán saciados.

Dios los bendice a ustedes, que ahora lloran,

porque a su debido tiempo reirán.


22 Qué bendiciones les esperan cuando la gente los odie y los excluya, cuando se burlen de ustedes y los maldigan, como si fueran gente maligna, porque siguen al Hijo del Hombre. 23 Cuando les suceda eso, pónganse contentos. ¡Sí, salten de alegría, porque les espera una gran recompensa en el cielo! Y recuerden que los antepasados de ellos trataron a los antiguos profetas de la misma manera (Lucas 6:20-23, NTV).


Hemos estado diciendo que Lucas pone un énfasis especial en las personas que son excluidas y marginadas. Por lo mismo, a diferencia de Mateo, el enfatiza la bendición de la pobreza literal, del hambre literal (no de justicia) y del dolor físico, real y punzante. Y luego añade la "bendición" de ser odiados y excluidos, de ser objeto de burlas y maldiciones por seguir a Cristo. Esto nos pone en la misma categoría que los profetas de la antigüedad.


Por supuesto que la historia de la iglesia nos enseña que han habido muchos enseñando que la pobreza, la miseria y el martirio son condiciones meritorias, que de alguna manera nos hacen santos y aceptables y dignos de las bendiciones de Dios. Esta no es la idea de este pasaje.


De la misma manera, han habido multitudes de gente, pobre, hambrienta y embargada por el dolor que han permanecido impíos como el pecado. Por otro lado, ha habido gente rica que confía en Jesús con todo su corazón, que ama y sirve a su prójimo en el nombre de Él, teniendo corazones llenos de “la paz y el gozo de creer” y que “practican la justicia, aman la misericordia y caminan humildemente ante su Dios” (Miqueas 6:8).


La idea de Lucas es que hay una bendición muy especial cuando sufrimos y somos perseguidos y nos damos cuenta de que no somos autosuficientes, sino que tenemos que depender de nuestro Señor Jesús.


Lee Lucas, capítulo 6

 
 
 

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