La vida santa de Jesús
- Daniela Orozco

- 17 ago
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Entonces, ya que hemos sido hechos justos a los ojos de Dios por la sangre de Cristo, con toda seguridad él nos salvará de la condenación de Dios. 10 Pues, como nuestra amistad con Dios quedó restablecida por la muerte de su Hijo cuando todavía éramos sus enemigos, con toda seguridad seremos salvos por la vida de su Hijo. 11 Así que ahora podemos alegrarnos por nuestra nueva y maravillosa relación con Dios gracias a que nuestro Señor Jesucristo nos hizo amigos de Dios. Romanos 5:9-11 NVI
Esta es la esencia de la justificación por fe: la sangre de Jesús nos hace justos delante de Dios. No existe ningún ser humano que sea capaz de vivir una vida completamente santa y, así, merecer estar en la presencia de Dios. Cada persona que ha vivido ha cometido algún tipo de pecado, por lo tanto, todos necesitamos ser rescatados. Eso es precisamente lo que hizo Jesús, Él voluntariamente pagó nuestra deuda en la cruz del calvario.
Esto es sin duda una verdad maravillosa y me gustaría enfatizar solo un aspecto de lo increíble que es esto. Jesús vivió una vida completamente santa para poder ofrecerse como “el cordero sin mancha” delante del Padre. Si Jesús hubiera cometido cualquier pecado, por muy pequeñito que fuera, ya no sería un sacrificio perfecto. ¡Imagínate vivir alrededor de 30 años sin pecar nunca! Jesús pasó por dificultades similares a las nuestras, sintió frío, hambre, dolor, escasez, incluso experimentó la tentación, pero no pecó ni una sola vez.
Creo que algunas veces podemos olvidar o no apreciar el hecho de que Jesús siendo 100% Dios, también vivió 100% como humano, y aun así no pecó. Creo que, si reflexionamos un poco en esto, vamos a maravillarnos más de lo increíble que es nuestro Señor y del precio tan alto que pagó para rescatarnos. Podemos agradecerle y vivir por fe, pues gracias a Su obediencia y fidelidad, nosotros tenemos acceso al Padre.
Ahora, cuando nosotros creemos en esto y aceptamos el regalo de la gracia, Jesús nos justifica. Esto quiere decir que nos otorga los méritos de su vida santa, nos cubre con su sacrificio y ahora nosotros somos justos delante de Dios, por lo que podemos cultivar una relación sana con Él.
Señor, gracias por vivir una vida santa, gracias por resistir la tentación y no pecar. Ayúdanos a maravillarnos siempre con obra en nosotros, que vivamos por fe continuamente. Amén.

Amén
Elohim es poderoso y nuestro único amigo