La Palabra de Dios y nuestro corazón
- Daniela Orozco

- 19 jun
- 2 min de lectura
Pues la palabra de Dios es viva y poderosa. Es más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra entre el alma y el espíritu, entre la articulación y la médula del hueso. Deja al descubierto nuestros pensamientos y deseos más íntimos. 13 No hay nada en toda la creación que esté oculto a Dios. Todo está desnudo y expuesto ante sus ojos; y es a él a quien rendimos cuentas. Hebreos 4:12-13
Ayer hablé un poco acerca de la importancia de alimentar nuestros pensamientos, sentimientos y decisiones (nuestro corazón) con la Palabra de Dios y ahora quiero hablar un poco más de esto.
Me da la impresión de que está muy de moda utilizar frases como “sigue lo que diga tu corazón” o “sé fiel a ti mismo”, frases que nos hacen pensar que está bien perseguir nuestros propios deseos, pues asumimos que si algo es “de corazón” entonces debe ser bueno. Sin embargo, la Biblia nos enseña que nuestro propio corazón es engañoso, pues está afectado por nuestra naturaleza pecaminosa. Por lo tanto, puede haber cosas que son genuinas en nosotros, que son de todo corazón, pero que son pecado y pueden distorsionar el rumbo de nuestras vidas.
Yo sé que esto es fuerte, pero es la verdad y necesitamos reconocerlo. Por eso es tan esencial que nos alimentemos de la Palabra de Dios. Cuando nosotros leemos la Biblia de manera habitual, tarde o temprano va a llegar el momento en que seamos confrontados, ese momento en que lees algo que es diferente a lo que tú deseas y entonces vas a tener la oportunidad de alinearte con la voluntad de Dios.
Es por medio de la Palabra y del poder del Espíritu que Dios nos revela si nuestro corazón (pensamientos, sentimientos y decisiones) están alineados o desfasados de Su voluntad y cuando nosotros decidimos alinearnos, el rumbo de nuestras vidas es completamente redireccionado a los planes buenos que Dios tiene para nosotros.
Entiendo que puede parecer muy difícil renunciar a lo que hay en nuestros corazones, pero conforme conocemos a Dios podemos irnos dando cuenta de que todo lo que Él tiene es mucho mejor y supera con creces todo lo que nosotros podemos imaginarnos.
Señor, ayúdanos a alimentarnos constantemente de Tu palabra, que sea lo que más llena nuestros corazones y determina el rumbo de nuestras vidas. Amén.

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