top of page

La Gracia Transforma Todo

  • Robbie Rembao
  • 11 ago
  • 2 min de lectura

Nuestra serie de FUNDAMENTOS aclarará muchas cosas de por qué somos una iglesia como la que somos y, para mis pastores, Gabriel y Yessi, la gracia es donde inicia todo lo que hacemos.


Cuando hablamos de la gracia de Dios, normalmente pensamos en el favor inmerecido de Dios. Y sí, eso es gracia. Es recibir algo que no merecemos.


De acuerdo a versículos como Efesios 2:8 y Romanos 5:8, somos salvos por gracia y nuestros pecados son perdonados por gracia. La gracia, cuando se explica de la manera correcta es escandalosa para pecadores y religiosos por igual. Los pecadores no creen que Dios pueda perdonarles todos sus pecados y los religiosos no creen que Dios pueda perdonar tanto.


Uno de los grandes ejemplos de gracia que vemos, aunque viene con un ángulo que no nos esperamos, es Ananías y Safira de Hechos 5. La manera en la que creemos en la gracia de Dios nos lleva a pensar que cuando lleguemos al cielo Ananías y Safira estarán allí. Su pecado no fue que no creyeran en Jesús, sino la codicia en su corazón, tal como a nosotros nos ha pasado en diferentes escenarios de nuestras vidas.


Pero la gracia no es solamente perdón. La gracia también es la manera en la que Dios trata nuestro pecado.


Romanos 6 dice: “El pecado ya no es más su amo... En cambio, viven en la libertad de la gracia de Dios”. Y Pablo inmediatamente pregunta: “¿Eso significa que podemos seguir pecando porque la gracia de Dios nos ha liberado?”. ¡Claro que no!


Vivir bajo la gracia no significa que ahora podemos hacer lo que queramos. Significa que ahora podemos vivir de una manera diferente.


La gracia no baja el estándar de Dios. La gracia nos da el poder para vivir en ese estándar.


Y aquí es donde Ananías y Safira se vuelven difíciles. Ellos mintieron acerca de una ofrenda y la respuesta de Dios fue severa. Podríamos preguntarnos: ¿Dónde está la gracia?


Creo que precisamente ahí tenemos que entenderla mejor. La gracia no ignora nuestro pecado. La gracia trata con nuestro pecado.


Dios siempre nos perdona por su gracia. Pero a veces nos confronta. A veces nos disciplina. Y a veces interviene de maneras que no entendemos.


En el caso de Ananías y Safira, si eran creyentes, podemos pensar que la gracia de Dios para ellos fue llevárselos antes de que su pecado hiciera más daño. Dios trató con ellos, pero también estaba protegiendo a su Iglesia en uno de los momentos más importantes de su historia.


Eso también es gracia.


La gracia no solamente nos libra del castigo del pecado. También nos da poder para ser libres del dominio del pecado.


La gracia no solamente dice: “Te perdono”. Junto a eso también dice: “Te voy a transformar”.


Por eso vivir bajo la gracia no significa: “puedo pecar” sino “ya no tengo que ser esclavo del pecado”.


Eso es gracia.

 
 
 

Comentarios


bottom of page