Kamikakushi
- Daniela Orozco

- 4 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Kamikakushi. Jap. sustantivo: "Llevado por el Espíritu."
Entonces Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del río Jordán y fue guiado por el Espíritu en el desierto, donde fue tentado por el diablo durante cuarenta días. Jesús no comió nada en todo ese tiempo y comenzó a tener mucha hambre. Lucas 4:1-2 (NTV).
Es muy interesante darnos cuenta de que fue el Espíritu Santo quien llevó a Jesús al desierto para que fuera tentado por el diablo. De entrada, esto nos deja ver que la tentación no es algo que se sale de las manos del Padre, además vemos que el Espíritu estaba con Jesús y finalmente, es posible asegurar que había un plan divino detrás de todo esto.
La manera en la que Jesús enfrentó la tentación es un buen ejemplo que podemos seguir cuando nos enfrentemos a diferentes tentaciones. Lo primero que quisiera resaltar es que la tentación no es pecado, pues la Biblia dice que Jesús nunca pecó, pero sí fue tentado. En segundo lugar, la tentación puede tener mucho poder, pues se engancha a nuestros deseos más profundos y nos ofrece atajos para conseguirlos. Y, en tercer lugar, la manera correcta de vencer la tentación es utilizando la Palabra de Dios, tal como lo hizo Jesús.
Cuando nosotros nos mantenemos firmes sin ceder ante la tentación, el diablo huye, pero no para siempre. Nuestro enemigo va a seguir buscando la manera de tentarnos para que nosotros tomemos la decisión de pecar, así que necesitamos estar fortalecidos siempre en el Espíritu.
“Señor, ayúdanos para estar atentos a Tu Espíritu y para poder resistir las tentaciones que el enemigo nos pone.”
Lee Lucas, cap. 4

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