Gracia y humildad
- Daniela Orozco

- 13 ago
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El Señor se burla de los burlones, pero muestra su bondad a los humildes.
Proverbios 3:34 NTV
Un día Moisés dijo al Señor:
—Tú me has estado diciendo: “Lleva a este pueblo a la Tierra Prometida”. Pero no me has dicho a quién enviarás conmigo. Me has dicho: “Yo te conozco por tu nombre y te miro con agrado”. 13 Si es cierto que me miras con buenos ojos, permíteme conocer tus caminos, para que pueda comprenderte más a fondo y siga gozando de tu favor. Y recuerda que esta nación es tu propio pueblo.
14 El Señor le respondió:
—Yo mismo iré contigo, Moisés, y te daré descanso; todo te saldrá bien.
Éxodo 33:12-14 NTV
La gracia produce en nosotros una relación de dependencia y humildad con Dios. La Biblia deja claro que Dios espera de nosotros humildad ante la gracia, pues si tenemos cualquier sentido de merecimiento, entonces la gracia pierde su esencia y se convierte más en un pago que en un regalo.
Además, una vez que la recibimos, debemos entender que seguimos avanzando en nuestra relación con Dios por gracia. No se trata de comenzar por gracia, pero después avanzar por méritos. Al contrario, la gracia es siempre el fundamento de nuestra relación con Dios y nos mantiene en dependencia de Él y de su presencia en nuestras vidas.
Esto lo podemos ver en la vida de Moisés. Dios lo llamó por gracia, pues así estaba mostrando Su fidelidad al pueblo de Israel. Conforme Moisés avanzó en cumplir lo que Dios le pedía, continuó dependiendo de Dios, en lugar de pensar que podía hacer las coas él mismo, reconoció que, si Dios no iba con ellos, no tendría sentido lograr nada.
Dios se continuó revelando a Moisés cada vez más y mostró su poder a favor del pueblo de Israel, y Moisés se mantuvo humilde y buscando conocer más a Dios. Esa es la humildad que Dios espera de nosotros: que reconozcamos que lo necesitamos, que no podemos hacer las cosas sin Él, que entendamos nuestra necesidad de Su gracia. Cada vez que tratamos de hacer las cosas basándonos en nuestros propios méritos, corremos el peligro de llegar a la conclusión de que no necesitamos a Dios, así que constantemente debemos recordarnos a nosotros mismos que dependemos de Él.
Señor, ayúdanos para mantenernos firmes en la gracia, que seamos humildes y podamos conocerte cada vez más. Amén.

Gracias padre santo , gracias mi Dios, por tu gracia recibida , amen !