FORTALECIDOS POR EL ESPÍRITU
- Daniela Orozco

- 24 ene
- 2 Min. de lectura
Por esta razón me arrodillo delante del Padre, 15 de quien recibe nombre toda familia[b] en el cielo y en la tierra. 16 Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, 17 para que por fe Cristo habite en sus corazones. Efesios 3:14-17ª (NVI)
Es muy interesante leer la razón que ponía a Pablo de rodillas delante de Dios: que los creyentes sean fortalecidos en su interior con el poder del Espíritu para que Cristo habite en sus corazones.
Pienso que comúnmente, las cosas que nos ponen de rodillas a nosotros tienen alguna relación con las personas que amamos y sus necesidades. Cosas como: “Señor, por favor sana a mi hijo”, “Dios, por favor que mi esposo te conozca”, “Padre, que pueda cubrir las necesidades de mi familia”, etc. Todas estas oraciones están bien, pues es bueno y necesario interceder por otros.
Sin embargo, leyendo esto creo que podríamos agregar a nuestras peticiones más urgentes que nuestros seres amados, y nosotros mismos, seamos fortalecidos en nuestro interior por el Espíritu y que genuinamente Jesús habite en nuestros corazones. Esta es la única manera de vivir una vida realmente plena.
Imagina lo diferente que podría ser nuestra vida diaria si permitimos que el Espíritu Santo nos fortalezca en el interior en cada situación que vivimos. Imagina lo diferente que sería la vida de las personas por las que oras si de verdad ellos dejan que Cristo habite en sus corazones y el Espíritu los fortalece. Ese era el anhelo de Pablo y hoy me gustaría invitarte a orar unos minutos por esto.
Señor, doy gracias porque Tu Espíritu habita en nosotros desde el momento que entregamos nuestras vidas a Cristo. Te pido que nos fortalezcas en nuestro interior para vivir la vida que Tú planeaste para nosotros. Señor, te pido especialmente por mis seres amados (puedes decir específicamente el nombre de las personas por las que quieres orar), por favor te pido que tu Espíritu los fortalezca en su interior, que les des una revelación real de Jesús y que puedan experimentar Tu presencia y Tu poder. Señor, por favor que vivan la vida plena que Tu tienes para cada uno de Tus hijos. Amén.

Amen