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  • Foto del escritorGabriel Miyar

Estoy Sonriendo


Estoy escribiendo este blog y sonriendo —prácticamente riendo. Primero que nada, por el gozo de ver los hermosos resultados cuando alguien aplica a su vida lo que estoy tratando de comunicar aquí (sintiéndome a veces como el que gritó en la loma). Y en segundo lugar, porque voy a romper mi promesa. Les dije que ya no iba hablar de espejos, pero el testimonio que me enviaron en la sección de comentarios es tan hermoso que no me lo puedo quedar. Luego seguiré con el tema de la llenura, porque tengo mucho que compartir.


El lunes 5 de junio, una hermana muy querida a la que conozco desde hace muchos años, leyó el blog y con una increíble sencillez de corazón lo aplicó de inmediato. En medio de sus desafíos tomó un espejo de mano (¡un espejo de mano! ¡Me encanta!) y comenzó a hablarse a si misma en fe: “¡Soy fuerte! “¡Dios, tú me fortaleces!” “Seguí leyendo,” continúa ella, “y volví hacer una pausa, y a volver a decirle a mi alma frente al espejo el Salmo 42:11 (llevamos meses enfrentando una situación muy difícil con nuestra casa):


¿Por qué te abates, oh alma mía,

Y por qué te turbas dentro de mí?

Espera en Dios; porque aún he de alabarle,

Salvación mía y Dios mío.


“Pero, el martes se levantó un gigante a gritarme la realidad y las amenazas en mi contra. Recibí una llamada muy, muy angustiante.”


“Cuando regresamos a vivir a Jalisco hicimos contrato de compra-venta de nuestra casa que por fin acabábamos de terminar de construir en otro estado, desgraciadamente con pérdidas a causa de la pandemia. Para poder escriturar metimos papeles de terminación de obra. Un proceso que resultó penosamente lento. Para acabarla, nos demandan de forma totalmente injusta. ¡Y el martes me avisan que la demanda estaba en peligro de convertirse en embargo y que teníamos que cambiar de nombre la casa!”


“Después de la llamada del martes, perdí la paz, me angustié y lloré y lloré. Fue horrible escuchar a ese gigante dentro de mi cabeza. Y sobre todo, la duda que entró en mi. Porque era cierto. Era la realidad. Peroooooo… cuando pude calmarme, Dios me recordó que lo alabara en medio de ese problema. ¡Que diga el débil: Fuerte soy! Y, ah, que cierto es: Que soy débil, porque no depende de mi para solucionar ese problema, sino de Dios.”


“Lo más increíble de todo, es que el jueves, dos días después, tras meses de estar atorado el asunto, recibí los papeles de terminación de obra para dejar concluido todo mi asunto. ¡¿Pueden creerlo?! Mi realidad es real. Pero, la Verdad de Dios es más real que la que estoy viviendo. Es cierto, el lunes di un paso hacia adelante y el martes retrocedí, como dice usted, 10 pasos atrás, cuando escuche al gigante gritándome que estaba en verdaderos problemas. Ayer Dios hizo salir ese papel que hoy me hizo fuerte. ¡Soy más fuerte en la Fe! Y, ahora, Dios me dice que ponga mi ancla más enterrada. Esa ancla es su palabra. Para que yo crea su verdad. Aquí estamos, de pie, habiendo usado la armadura.”


¿Ya ves porque tenía que contártelo? ¿No te anima a imitar esa fe sencilla y obediente? Dios ama esta clase de fe. Por eso no dejó sufrir mucho a su hija. Honró rápidamente su obediencia. Así es, mientras el enemigo aún planeaba llevar su ataque a otro nivel, Dios rápidamente tomó la delantera y la libró. Ella no tuvo que practicar mucho su fe frente al espejo antes de que su alma empezara a tranquilizarse y pudiera alabar a Dios “en medio de ese problema.”


Muchos de nosotros en este mismo momento estamos enfrentando diversas situaciones que amenazan nuestra salud o la de nuestros seres queridos. Que amenazan nuestras relaciones; o nuestras finanzas; o cualquier otra cosa preciosa para nosotros. Sea lo que sea que estés enfrentando, enfréntalo con una fe sencilla declarando: “¡Soy fuerte! ¡Y recibiré el milagro que estoy esperando porque confío en Aquel que, de sus inagotables recursos, me han fortalecido con poder en el ser interior por su Espíritu."

Déjame tus comentarios.

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1 Comment


Unknown member
Jun 14, 2023

Wow, que increíble historia y que alegría poder escucharla (leerla), a mi me anima a seguir creyendo, declarando y adorando a nuestro Dios; el Rey Jesús que no tarda en volver por su Amanda Iglesia 🙏🏼

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