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  • Foto del escritorGabriel Miyar

¡Eres Rico!

»Yo sé de tu sufrimiento y tu pobreza, ¡pero tú eres rico! Conozco la blasfemia de los que se te oponen. Apoc. 2:9

Algunas de nuestras congregaciones no tienen todos los recursos que quisieran tener. Sus miembros batallan día a día para llegar a la quincena. En estas circunstancias, a veces es muy difícil soñar en grande y tener una gran visión. Puede haber contentamiento, y a menudo lo hay. A mi siempre me ha sorprendido que algunos de nuestros campus o misiones donde más he hallado gratitud y contentamiento son aquellos donde más carencia hay.


Allí los ingresos son escasos, la educación está más fuera del alcance de los hijos, y por supuesto que no hay para tener una adecuada cobertura de salud y se tiene que depender de un sistema público de salud burocrático e ineficiente. Y sin embargo hay contentamiento y gratitud.


El desafío en estos lugares, es reconocer los recursos que Dios ya ha otorgado; no son recursos materiales, pero son recursos de habilidad, de ingenio, y de persistencia. Si los líderes reconocemos estos recursos presentes y animamos a las personas a involucrarse en algo más grande que ellos, a pesar de sus inseguridades y de su poca autoestima, desatarán una riqueza que un día redundará también en suficiencia e incluso abundancia material.


Hemos visto esto suceder en nuestros campus de menos recursos materiales donde encontramos gente que sí tiene grandes sueños que dejar a sus hijos y discípulos. Ellos se esfuerzan por buscarles oportunidades mayores que las que ellos mismos tuvieron. Viven escasez, pero su mentalidad no es de escasez. Esto es precisamente lo que el Señor Jesús le dijo a la iglesia de Esmirna y lo mismo que nos dice a nuestros congregaciones más modestas: «Yo sé de tu sufrimiento y tu pobreza, ¡pero tú eres rico!» “No tengas una mentalidad de escasez.”


En tu propia vida, aún teniendo abundancia de recursos, muchas veces no reconoces toda la riqueza que Dios te ha dado. Teniendo con qué, puedes tener una mentalidad de escasez. Examina tu vida y reconoce que te has dejado limitar, cuando puedes hacer mucho más.


«Señor, en la escasez material ayúdanos a ver la abundante riqueza que haz derramado sobre nuestra congregación. No permitas que el sufrimiento, la carencia y la oposición nos impidan reconocer tu provisión. Ayúdanos a tener una mentalidad de abundancia.


«Oramos por nuestros hermanos que tienen menos oportunidades que las que nosotros recibimos. Te pedimos que nos ayudes a brindarles todo el apoyo que podamos dar. No en “limosna,” sino en involucramiento, entrenamiento e inversión material. En el nombre de Cristo Jesús, amén.»



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