En Una Sola Frase
- Gabriel Miyar

- 5 may
- 2 Min. de lectura
Pero Moisés volvió a protestar: —Si voy a los israelitas y les digo: “El Dios de sus antepasados me ha enviado a ustedes”, ellos me preguntarán: “¿Y cuál es el nombre de ese Dios?”. Entonces, ¿qué les responderé?
Dios le contestó a Moisés:
14 —Yo Soy el que Soy. Dile esto al pueblo de Israel: “Yo Soy me ha enviado a ustedes”.
Hace mucho tiempo en una galaxia lejana, la primera vez que escuché una predicación acerca del encuentro de Moisés con Dios frente a la zarza ardiente en Exodo 3, pensé que cuando Moisés le preguntó por su nombre, y Dios le respondió: “Yo soy el que soy,” le estaba diciendo: “¡Que te importa!” Esa fue mi primera impresión hace muchos años, y sigo pensando que hay algo de eso, poquito. Me imaginaba a Moisés obedeciendo a Dios: “Dile esto al pueblo de Israel: “¡Que te Importa me ha enviado a ustedes” (Exodo 3:14).
Pero no, por supuesto que no. El nombre original de Dios —todos los demás parecen ser más bien, apellidos o epitetos (apodos), El que nos sana, El que nos provee, El que nos Hace Justos o Rectos, El que nos da, Paz, El que También nos da de Nalgadas, etc.—, el nombre original es algo mucho más misterioso-revelador.
Quiero que sepas que ese día del encuentro con Moisés, Dios no tenía en su agenda revelar su nombre, lo que tenía en su agenda, era salvar a su pueblo de la horrenda esclavitud a la que estaban sometidos. Eso sí estaba en su agenda, y subrayado con rojo por su asistente, San Pedro. Pero Moisés insistió en saber cómo se llamaba ese Dios que lo estaba enviando como instrumento de salvación, que lo estaba enviando como Jesucristo prefigurado por adelantado. Y Dios no le respondió nada más cuál era su nombre, sino que le reveló quién era él, todo en el suspiro de una sola frase: Yo Soy el que Soy:
1. Dios es auto-existente. No depende de nadie ni de nada. No fue creado. Simplemente es.
2. Dios es constante e inmutable. No cambia con el tiempo, las emociones o las circunstancias. El mismo ayer, hoy y siempre (Hebreos 13:8).
3. Dios es cercano y presente: No es un concepto abstracto. Es el Dios que “está” con su pueblo. Qué escucha su clamor y que desciende a rescatarlos.
¿Señor, cuál es tu nombre, qué debo decir a todos aquellos con los que me encuentre el día de hoy, quien les digo que me envió?

Amén!