El Primo
- Daniela Orozco

- 3 dic 2025
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Cierto día, en que las multitudes se bautizaban, Jesús mismo fue bautizado. Mientras él oraba, los cielos se abrieron, 22 y el Espíritu Santo, en forma visible, descendió sobre él como una paloma. Y una voz dijo desde el cielo: «Tú eres mi Hijo muy amado y me das gran gozo.» Lucas 3:21-22
Juan el bautista, que era primo de Jesús, tenía un ministerio activo en el desierto y llamaba a la gente al arrepentimiento. Su función fue muy importante porque se encargó de preparar el camino para Jesús, lo cual probablemente significa que él empezó a crear consciencia en las personas de lo necesitados que estaban de un salvador, pues eran verdaderos pecadores.
Juan fue reconocido por Jesús como el más grande de todos los profetas, ¡qué gran honor! Y además tuvo el privilegio de bautizar a Jesús. Juan entendía claramente que este honor no era algo que él mereciera, sino que era parte del plan de Dios y por gracia él fue elegido para cumplirlo.
En ese momento del bautizo de Jesús fue muy especial porque se vio la intervención del Espíritu y del Padre, quienes se hicieron presentes para confirmar la identidad del Hijo, que estaba a punto de empezar su ministerio público que terminaría llevándolo a la cruz.
«Señor, que seamos capaces de anunciarte a otras personas y que nuestra vida pueda ser algo que abre el camino para que otros lleguen a Ti.»

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