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El mejor maestro

  • Foto del escritor: Daniela Orozco
    Daniela Orozco
  • 18 mar
  • 2 min de lectura

Al cabo de tres días lo encontraron en el Templo, sentado entre los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47 Todos los que le oían se asombraban de su inteligencia y de sus respuestas. Lucas 2:46-47

 

Jesús es la persona más inteligente que ha existido jamás. Desafortunadamente, a veces a los cristianos nos cuesta trabajo verlo de esa manera. Es sencillo pensar en Jesús como alguien espiritual, misericordioso o amoroso, pero puede ser más difícil verlo como alguien inteligente y capaz.


Él es también el mejor de todos los maestros, podía explicar las verdades más profundas a las personas más sencillas. Sin embargo, muchas veces nosotros no estamos dispuestos a vivir según sus enseñanzas y hasta llegamos a pensar que el cristianismo no aplica en las cosas reales de la vida. Es como si ser cristianos se tratara únicamente de ir al cielo al morir, pero de vivir ahora como cualquier otra persona.


Tal vez por eso no acudimos a Él para que nos dirija en nuestra vida diaria. Es decir, podemos ir a Él por ayuda espiritual, por paz interior, por perdón de pecados, pero no para pedirle su consejo en las cosas prácticas de la vida.


Sin embargo, Jesús es el maestro por excelencia. Es quien puede mostrarnos el camino al Padre y la manera de heredar la vida eterna, y también es quien puede decirnos cómo vivir una vida plena ahora. Podemos acudir a Él por dirección para nuestro matrimonio, para pedirle sabiduría para la crianza de nuestros hijos, para pedirle consejos sobre nuestros negocios y la administración del dinero, para que nos diga cómo comportarnos con las personas a nuestro alrededor, para pedirle que nos ayude a comprender las lecciones difíciles de matemáticas, física o química, en fin, podemos acudir a Él para todo. A fin de cuentas, Él es quien creó el universo y todo lo que existe, así que si hay alguien que entiende cómo funcionan las cosas es Él.


Jesús es además un maestro disponible, Él está dispuesto a enseñarnos y revelarnos las profundidades de Su conocimiento. El problema es que no siempre estamos dispuestos a obedecer, pero cuando por fin hacemos las cosas a Su manera podemos darnos cuenta de que siempre tuvo la razón. Así que hoy te animo a buscar a Jesús y a obedecer sus enseñanzas.


¡Señor eres tan impresionante! Dominas todas las áreas del conocimiento y estás dispuesto a enseñarme, ayúdame a vivir buscándote y obedeciendo lo que Tu me enseñes. Amén.

 

 
 
 

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