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El Llamado a Bajar el Ritmo y Descansar

  • Pedro Alonso (Brisas)
  • 10 jul
  • 2 min de lectura

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Mateo 11:28-29 (RV'60).


Hoy les quiero hablar de cómo vivimos pensando que es normal que nuestro día a día sea una carrera de aquí para allá, siempre de prisa buscando la mejor ruta, la menos congestionada y bueno para los que no viven en una ciudad muy grande como yo que vivo en Guadalajara, se podría pensar que viven en completa paz, pero no siempre es así, porqué el no tener prisa no es sinónimo de paz, la verdadera paz sólo viene de Dios.


Dios sabe de nuestra condición emocional, Él conoce que si algo necesitamos es estar en su presencia y descansar en Él como nos dice en Mateo 11:28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Y enseguida conecta una frase que en sí son dos ordenanzas: Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. ¿Te fijas como dice “llevad mi yugo”? Y con esto no nos está diciendo que nos pondrá una carga extra, porque el yugo es en sí una herramienta para lograr un fin “la siembra para conseguir el alimento”, Él nos está diciendo que en nuestro camino, nos ayudará a conseguir sus metas. Y en la siguiente ordenanza; “aprended de mí que soy manso y humilde”, nos muestra con Su ejemplo, él como, con mansedumbre y con humildad y de estas dos órdenes se desprende la recompensa; “y hallaréis descanso para vuestras almas” .


En la predicación del domingo pasado meditamos sobre el hecho de bajar el ritmo de nuestros días y noches para tener un tiempo de común-unión con nuestro Dios, estar en la presencia de Jesús. Escuchar atentamente lo que Él tiene que decirnos es el antídoto perfecto para nuestro afán por el cual vivimos estresados. Y comentamos el pasaje de Lucas 10:38-42 donde está Jesús y sus discípulos de visita en casa de Martha y María y allí podemos ver claramente el contraste entre estar enfocado en los quehaceres de este mundo natural (Marta) y conectar el Espíritu de Dios con el nuestro (María) y permitir que fluya alimentándonos durante el día y parte de la noche antes de dormir.


Como podemos ver, Jesús es nuestro descanso y nuestra paz. Con la antigua frase “Shabbat Shalom” se deseaban unos a otros que tuvieran descanso reparador, tranquilidad y renovación espiritual. Hoy no tenemos que esperar a un día determinado en la semana pues Jesús mismo prometió estar con nosotros siempre por medio del Espíritu Santo, aunque esto no quiere decir que no dediquemos un día a congregarnos con la familia a escuchar Su Palabra y descansar del trabajo.


Te animo a buscar este clase de descanso en Jesús.

 
 
 

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