El amor de Dios
- Raymundo Villaseñor
- 25 ene
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Echarán raíces profundas en el amor de Dios, y ellas los mantendrán fuertes. 18 Espero que puedan comprender, como corresponde a todo el pueblo de Dios, cuán ancho, cuán largo, cuán alto y cuán profundo es su amor. 19 Es mi deseo que experimenten el amor de Cristo, aun cuando es demasiado grande para comprenderlo todo. Entonces serán completos con toda la plenitud de la vida y el poder que proviene de Dios.
20 Y ahora, que toda la gloria sea para Dios, quien puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir o incluso imaginar mediante su gran poder, que actúa en nosotros. 21 ¡Gloria a él en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones desde hoy y para siempre! Amén.
Efesios 3:17-21 (NTV)
Pablo, en la carta de 1 Corintios 13, nos revela lo que es un amor verdadero, lo que realmente es el amor de Dios, y no solo queda en palabras y definiciones, sino que en 1 Juan 4:9 se nos revela la inmensidad y la demostración de este amor definido en la persona de Cristo Jesús.
El amor de Dios está cimentado en una sola obra, la de Cristo, y cuando contemplamos la etapa de la crucifixión se nos quebranta el corazón y nos deja sin palabras, es una escena tan intensa y profunda que marcó a generaciones y a la historia misma. Es un amor que echa fuera todo temor y nos lleva a realizar acciones que de ninguna otra manera hubieran podido llevarse a cabo.
El amor de Cristo, es el inicio de todo y por eso es tan importante que estemos arraigados, conectados profundamente para que el Espíritu Santo a través de esas raíces genere los frutos que, de otra manera, no podríamos tener, no solo para nuestras vidas, sino para todos los que están a nuestro alrededor.
El amor de Cristo es el que nos da la fuerza para amar correctamente no solo a Dios, sino también a las personas que están más próximas a nosotros en cada área de nuestra vida, en nuestro hogar, en el trabajo y en nuestra Iglesia.
“Padre Santo permítenos tener iluminación de tu amor a través de la obra de Cristo Jesús en la Cruz. Espíritu Santo toca nuestro corazón y derrama tu amor en nuestras vidas, tu amor que es tan grande que abre nuestros ojos a tu palabra y nuestros oídos a tu voz, tu amor que es tan inmenso que logramos percibir con claridad tu gracia y misericordia en nuestras vidas. Gracias Señor por tu amor que nos levanta y recibe de nuevo en Casa todo por el poder del nombre de Cristo Jesús.”

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